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by • 17 de mayo del 2020 • Con vistas al descampadoComments (0)1079

Con vistas al descampado: esto no es otro maldito podcast sobre el confinamiento

No llega ni a eso, pero sí, también habla de lo que nos ha pasado durante las últimas semanas porque no se me ocurren demasiadas cosas novedosas con mayor impacto en nuestras vidas. Y habla de las redes de apoyo mutuo vecinal, que es otro tema que está ocupando espacio en diversos reportajes en las últimas semanas, porque me parece que la solidaridad y el hacer juntos es lo mejor que podemos sacar de esto para ayudarnos a que lo que venga después no se parezca ni a la vieja ni a la nebulosa nueva normalidad.

No es un podcast ni (solo) un texto porque pretende conjugar letra impresa y audio. Se puede solo leer o solo escuchar: tendrá sentido; pero si no se lee y, además, se escucha, no estará completo. La reflexión escrita se sustenta en las entrevistas y audios enviados por tres grupos del barrio en el que vivo: Invisibles, Red de Apoyo Mutuo de Bellas Vistas y Grupo de Apoyo Mutuo de Tetuán. Iré insertando las entrevistas y, por darme el gusto de imaginar que este bosquejo es además algo parecido a un podcast, también una introducción y un epílogo.

Hay otros grupos movilizándose en el barrio en sentidos similares a los entrevistados, como la Casa Vecinal de Tetuán con su proyecto Buena Vecindad y otros que igualmente podrían estar aquí. Dentro del artículo-podcast os dejaré los datos de contacto y vía de comunicación con algunos de ellos.

Prólogo de Con vistas al descampado: introducción.

Del poder de la cercanía social para romper la distancia física

El antropólogo José Mansilla dice que el término distancia social que tanto se utiliza estos días a la hora de hablar de la profiláctica separación entre personas para evitar contagios es erróneo: deberíamos emplear distancia física, dado que lo social no se produce únicamente en virtud del encuentro de los cuerpos.

Entrevista a Pilar, de la Red de Apoyo de Bellas Vistas

La cotidianidad de los días de cuarentena y crisis producidos por la pandemia del Covid-19 viene a darle la razón, puesto que estamos viviendo una reacción solidaria de la gente corriente, auto organizada y autónoma, que no veíamos desde los tiempos del 15M. Sí, lo sé, otra vez la comparación con el 15M. Ya os avisé al principio de que hoy no tocaba ser original. Otros prefieren manosear la efeméride, ahora de noveno aniversario, con la rebelión patricia de ñas cacerolas. Creo que es regodearse en el movimiento de la hojarasca en lugar de en la naturaleza del fenómeno.

Insistiendo en la comparación con el 15M, tan diferente en apariencia a la ola de solidaridad actual: allí la exuberancia de la multitud fue característica principal y poner los cuerpos metáfora permanente. Pero existen similitudes, como el hecho de que la gente llegara antes que las organizaciones formales (partidos políticos, sindicatos…), que los nombres propios no fueran importantes y que –más allá de que también existan excelentes respuestas individuales– las estructuras más útiles sean colectivas.

Audio de Sonia, del Grupo de Apoyo Mutuo de Tetuán:

En aquel tiempo de las plazas, como en este de los balcones, llegó al activismo social mucha gente nueva, con perfiles alejados del retrato robot del militante, pero que contó con la experiencia acumulada de estos, quienes, en muchos casos, supieron echarse a un lado y remangarse. Antes de la acampada de Sol existió la del 7%; muchos ramalazos del 15M los habíamos visto durante el No a la guerra y hasta parte de la infraestructura de la acampada (carpas o wifi) provino de Centros Sociales Okupados de la época.

Hoy encontramos que el tejido vecinal, militante y asociativo más activo de Madrid está profundamente involucrado en las nuevas redes de apoyo surgidas en estos tiempos de Covid-19. En la mayoría de los barrios de la ciudad están confluyendo en ellas asociaciones vecinales tradicionales, grupos de apoyo mutuo resistentes de la anterior oleada de necesidades (como los grupos de vivienda), agrupaciones de colectivos asociadas para las cesiones de espacios durante la anterior legislatura, AMPAs de colegios y hasta plataformas para la organización de fiestas populares.

La Red de Apoyo Mutuo de Bellas Vistas surgió de la comisión de fiestas populares de Bellas Vistas y se desarrolló con apoyo de diferentes grupos (de la Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán a una parroquia) que habían coincidido en las manifestaciones contra las casas de apuestas de Tetuán, como escucharéis en la entrevista. La segunda red de apoyo entrevistada, el Grupo de Apoyo Mutuo de Tetuán, nace del entorno del Centro Social La Enredadera. En ambos casos pronto empiezan a agregarse muchas personas y a tejerse relaciones entre un montón de colectivos, como Invisibles de Tetuán, con quien también hablamos.

En contraste con estas experiencias, constatamos que hay asociaciones y grupos surgidos por doquier en muchos barrios durante los últimos años en torno a las redes sociales, o con el propósito único de señalar carencias o incomodidades de la vida urbana (limpieza, inseguridad, ruido, etc.), que no están teniendo tanto protagonismo en la lucha contra esta pandemia, que es también social, como los movimientos más propositivos.

La crisis no viene, la crisis está

Preparando las entrevistas para este trabajo, estuve hablando con una participante de Tetuán Resiste, que me puso al día acerca del activismo confinado al que se han visto abocadas porque la vieja y dura normalidad permanece en este impass y, nos tememos será aún peor en la nueva. Tal y como os cuento en el audio de introducción, tuvieron que poner en marcha una campaña con denuncia al juez para parar el corte de suministros a una compañera, por ejemplo.

Audio de Luismi, de Invisibles de Tetuán

Al principio de la crisis (el confinamiento también es crisis en muchas de sus dimensiones) el estado más cercano a la gente se acercó a eso que algunos llaman pomposamente un estado fallido, parando súbitamente sus instancias sociales. En cambio, algunas redes vecinales nacieron y se desarrollaron al compás de los acontecimientos y las necesidades de sus vecindarios, aunque las dos redes con las que hemos hablado se temen que se van a ver desbordadas por el panorama de emergencia social.

A este respecto, resulta clarificadora la conversación con Luismi, de Invisibles, que podéis escuchar completa en su respectiva pieza de audio. En un momento nos cuenta que:

Toda la población que tenía que llevar actividades de sobrevivencia irregulares, sin contrato, muchísimas personas, de momento no tienen ninguna medida social significativa. Esto afecta a gran parte del trabajo doméstico, muchas veces sin concrato y que han quedado sin ingresos. También las personas que hacen chapuzas o las que sobreviven recogiendo y vendiendo chatarra. Las consultas que nos llegan de ayuda para pedir la Renta Mínima de Inserción han crecido mucho, ha sido desbordante”.

Pero la administración no paró completamente, sino que siguió manteniendo exigencias burocráticas y sanciones administrativas incompatibles de facto con el Estado de Alarma (como pedir certificados de escolarización) y la explosión de la crisis de precariedad. La puta normalidad, me temo.

A través de la campaña Renta Mínima Tu Derecho se ha pedido sin éxito que se eliminen las exenciones de la RMI que se aplican a algunas familias, a las que se está descontando una parte de la RM bajo la suposición de que están obteniendo ingresos a través de actividades irregulares; las suspensiones cautelares de las mismas (previas a cualquier investigación de irregularidad), y los periodos de comprobación previos a concederse las nuevas peticiones, que hacen que se demoren meses los trámites.

Ahora, mucha gente está muy espectante con la RM a nivel estatal. Sufren, se ilusionan o desilusionan con cada noticia que sale al respecto. Todos coinciden en que si no se hace bien será una gran decepción en los barrios populares.

Apoyo Mutuo tiene un significado muy claro

Como dijimos al principio, las redes de apoyo nacidas o vigorizadas bajo el frío de la crisis crecen en un sustrato previo de relaciones de vecindad y militancia. Por supuesto, llevan a cuestas una cultura política que tiene mucho que ver con la horizontalidad y que, en el caso de las dos que hemos entrevistado aquí, se deja ver en el nombre con el concepto apoyo mutuo.

Sin embargo, esta cultura activista se ha puesto a prueba en el contexto del confinamiento. Sin posibilidad de hacer asambleas al uso o reunirse en sus espacios habituales (de la sede de la Asociación Vecinal a el CSO, pasando por la parroquia) los grupos han tenido que mantener la cercanía social a pesar de la distancia física. Se ha dicho mucho que los partidarios del liberalismo económico han sufrido un buen parapalo con la actual crisis, pero las dificultades para las culturas comunitaristas también han sido importantes.

Esto queda claro en las entrevistas con Pilar (Red de Apoyo Mutuo Bellas Vistas) y Sonia (Grupo de Apoyo Mutuo de Tetuán). Ambas mencionan la intención de huir de prácticas asistencialistas pero asumen que, dado el contexto de crisis y confinamiento, lo prioritario es la supervivencia. No obstante, en ambos casos están empezando a involucrar en la gestión de las despensas solidarias que han formado, tal y como se ha venido haciendo en otros grupos similares antes, desde el extinto Banco de Alimentos Tetuán 15M a los grupos de vivienda de los barrios.

Epílogo

Música empleada en los audios:

Forbidden colours – Ryuichi Sakamoto

Common people – Pulp

La gent normal – Manel

Armas de barrio – La Furia

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