La publicidad de los presupuestos participativos ¿reflejo de sus propios límites?

Ayer, 31 de marzo, acabó el plazo para presentar propuestas para los próximos presupuesto colaborativos de la ciudad de Madrid. En los últimos tiempos me han salido anuncios del Ayuntamiento de Madrid en Facebook publicitándolos con relativa frecuencia y, a medida que me iban apareciendo en sus distintas versiones, me iba percatando de que se me impelía a presentar propuestas muy limitadas, que tienen que ver con el mobiliario, el ajardinamiento o la movilidad. Es posible que haya otros anuncios, pero a mí sólo me han salido sólo estos (muchas veces cada uno de ellos).

Todas las cosas que aparecen en los anuncios que ilustran el post son importantes, pero llama la atención la falta de alusiones a otras propias de la competencia municipal que son decisivas para atajar la emergencia social, en primera línea discursiva de Ahora Madrid en tiempos en los que no se había dejado de mencionar aquello de la revolución democrática. Los servicios sociales, las infraestructuras, el medioambiente, el consumo, la cultura de proximidad, la vivienda pública…

Probablemente, el asunto de los carriles bici es el que ataca hacia un flanco que puede hacer cambiar la vida en la ciudad de entre todas las imágenes, aunque ya hay un plan en marcha al respecto, según se nos ha dicho.

A tenor de lo que se publicita, no se espera o no se quiere que participemos en las decisiones de los ámbitos que pueden volver del revés la ciudad como un calcetín. Entendiendo que el dinero es el que es (60 millones de euros) aspiramos a meter la nariz en algo más que el cambio de mobiliario, la reforma de un parque o la puesta en marcha de un huerto urbano. Son estas cosas en las que ya deberíamos participar los vecinos de forma constante, a través de las Juntas Municipales.

No pretendo sacar grandes conclusiones de cuatro anuncios de Facebook, sólo animar al gobierno de Ahora Madrid a ir más allá de las encuestas y los foros en los procesos de deliberación, y a involucrar de verdad a la gente en los grandes asuntos que pueden cambiar Madrid. Venga, que sí se puede…

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