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Firma para que El Corte Inglés te devuelva la calle y los tímpanos

Ayer volvía a las 22 h. de la noche a casa y no cabía en mí de asombro. Saliendo del Cercanías de Nuevos Ministerios, de repente, una música atronadora ¿Concierto en el Bernabeu? Aquello no sonaba a rock de estadio, no, no eran Bruce Sprighteen ni los Stones. Ni siquiera Shakira. Eran villancicos ñoños a todo meter.

La música provenía de la fachada de El Corte Inglés, que emite, además, señales lumínicas capaces de producir epilepsia hipnótica a todo el reparto de Wallking Dead. En esa fachada habitualmente hay publi con peña en bragas y calzoncillos, con una resolución que podría uno sumergirse en los puntos negros de las ingles si no estuvieran pulidos con Photoshop.

A propósito del desmán económico, podríamos hablar en los términos en los que la gente de la Oficina de Vivienda habló el otro día en la inauguración de las luces de Navidad, que han costado 1,7 millones de los tiempos (estos) de los cortes de luz y la pobreza energética. El Corte no es público, no –aunque habrá quien piense que en este país El Corte somos todos– pero este mismo año se ha desecho de empleados por millares.

Gastos aparte y pasando por alto el sobresalto sensorial al que habitualmente nos somenten con esta publicidad invasiva,  que ya hemos incorporado a nuestra lista del dejar pasar por corriente, me sorprende que se pueda emitir música a las 22 h. a semejante volumen en la calle. En la misma ciudad donde para tocar un ukelele con sordina hay que pasar un examen oficial y proliferan las zonas de protección acústica.

Ilumináis las calles, iluminás los negocios y apagáis las casas. Y ahora, además, nos quitáis la calle y nos dejáis sordos.


ALGUNOS DATOS SOBRE POBREZA ENERGÉTICA:

– En 2012 los cortes afectaron a 1.400.000 viviendas. La cifra era tan alarmante que desde entonces las compañías eléctricas se niegan a proporcionar datos
– En los últimos diez años, la factura de la luz se ha incrementado un 85% y la del agua un 65%.
Un gráfico sacado de El País:

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