En Defensa de La Enredadera. En defensa del barrio

Víctor nos manda un texto en el que pone voz a la estupefacción con la que muchos vecinos de Tetuán estamos viviendo el tratamiento mediático sobre el centro abierto por nazis y la criminalización sin base que está sufriendo La Enredadera. Podéis creer lo que sale en la tele o leer el texto de Víctor.

Durante la rueda de prensa de colectivos en La Enreddadera

Tetuán, un barrio mestizo, multicolor y con mil acentos distintos, sufre. Un grupo de “patriotas” abre una sede con el objeto de dar asistencia exclusivamente a “españoles sanos”. No ocultan su ideología nazi y su admiración por los griegos de Amanecer Dorado. Al sufrimiento se le añade el estupor por el tratamiento dado por los medios de información al hecho. En apenas un mes la provocación de abrir un centro segregador, que considera que hay vecinos de primera y de segunda clase, unos dignos de su ayuda y otros que es mejor se vuelvan a su país, se ha transformado en los medios en una especie de guerra entre casas okupas de ideología contraria, con los vecinos en medio, como víctimas inocentes. La delegada del gobierno, quizás por sus ansias electoralistas, se presenta como la salvadora, dispuesta a cerrar ambas casa okupas. Un relato simplista y acrítico, más propio de una cutre película de serie B que de la realidad que padecemos en el barrio.

Duele especialmente porque la casa de ideología contraria a los nazis, señalada por todos los medios, es La Enredadera. Un centro social que lleva cinco años abierta al barrio, con toda clase de proyectos gestionados por los propios vecinos. Desde talleres de música, yoga, inglés,… hasta la lucha barrial contra los desahucios, un banco de alimentos gestionado ejemplarmente por sus usuarios, y la bofetada para las autoridades que es el proyecto Invisibles de Tetuán en que las vecinos dan la cara para denunciar la violación de derechos fundamentales que acompañan al empobrecimiento. Todos proyectos integradores, solidarios, no discriminatorios. Ideados por gente del barrio para el barrio y gestionados por todo aquel que quiera echar una mano. Evidentemente muchos de estos proyectos son molestos, pero no para los vecinos y vecinas. Son molestos para las autoridades.

Uno ve los reportajes apresurados de los periodistas, los comentarios de los tertulianos todólogos, las maliciosas e interesadas declaraciones de la delegada del gobierno y se queda estupefacto. Hablan de la “ideología contraria a los nazis” como algo radical, de ultra izquierda. Yo pensaba que cualquier demócrata por definición era antinazi y que tras los horrores conocidos de la Segunda Guerra Mundial, con más de 60 millones de muertos, la asepsia con esta ideología era infumable. Sin embargo mayoritariamente la irreflexiva tropa de los medios de comunicación se sitúa en un despreciable punto medio.

Cuando hablan de los vecinos, aterrorizados en un fuego cruzado en una guerra que no va con ellos, mi asombro llega al máximo. Tetuán es uno de los barrios con mayor índice de inmigración de todo Madrid. En la zona donde han abierto casa los nazis, el porcentaje de población de origen extranjero seguramente supera el 40 %. Este altísimo número de personas ven como unos sujetos les están diciendo a la cara que no merecen ser ayudados y de las declaraciones de los “patriotas” se deduce, sin mucho esfuerzo, que estos prefieren que se larguen del barrio, de Madrid y de España. Los nazis les consideran ciudadanos de segunda (eso sí, siempre dicen que no son racistas). Pues parece que para la troupe mediática, cuando hablan de vecinos aterrorizados por una guerra, los inmigrantes no son considerados vecinos. Los tetuaneros de origen extranjero no están amenazados por una guerra sino por los nazis, que los señalan como responsables de que no haya ayudas suficientes para los “españoles sanos”. El desprecio de los mass media por estos vecinos es escandaloso.

La Enredadera está donde debe estar: En el barrio con la gente del barrio. Cualquier persona con un mínimo de dignidad no puede aceptar que se instalen unos nazis en su barrio para destruir la convivencia y señalen a sus vecinos con que roban a los “españoles sanos”. Todos los medios se centran en actos confusos de violencia, pero todavía nadie ha aportado ninguna prueba de que La Enredadera organice, de cobertura, incite ningún acto de violencia. Ojalá el mismo afán que han utilizado para desmentir las agresiones nazis lo utilizasen para, al menos, aportar alguna prueba que vincule a La Enredadera con algún acto violento o, si no, que dejen de dar por supuesta su vinculación en tales actos.

Las autoridades se están aprovechando de la situación para intentar cerrar La Enredadera. Un centro especialmente incómodo por las luchas que se gestionan y por una forma de hacer las cosas que molestan al discurso establecido. En una sociedad en que los valores que se imponen son los del individualismo y la competencia, La Enredadera en Tetuán demuestra día a día que lo colectivo y colaborativo funciona. Y por lo que dicen los medios, eso debe de ser cosa de la ultra-extrema-izquierda violenta. Vivir para ver.

Por eso, tengo el absoluto convencimiento de que si desaparecen los nazis de Tetuán será un beneficio para el barrio y si desaparece La Enredadera, perderemos todos los vecinos. Para muchos será inconcebible Tetuán sin nuestra querida Enredadera. Porque La Enredadera es barrio, hecho por los vecinos para sus vecinos. Para todos con todos.

3 comentarios en “En Defensa de La Enredadera. En defensa del barrio

  1. Creo que leí en algún lado que los dueños del inmueble de La Enredadera no iban a denunciar (paso previo para desalojar el edificio) porque tenían una especie de contrato con ellos. Así que, de momento, solo se chapa pronto el chiringuito de los nazis.

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