Aprender de las conspiranoias: Meta usted nazis en una zona a medio gentrificar


Pintada junto a la vieja fábrica de Cabo

Seguramente te habrás enterado. Un grupo de extrema derecha ha okupado un inmueble en la calle Juan de Olías (Tetuán) para, según dicen, llevar allí acciones sociales para las familias en riesgo de exclusión. Españolas sólo, eso sí, condición especialmente llamativa en una barriada conocida por su población de origen extranjero. Pertenecen al entorno del MSR, cuya presencia ha crecido en el barrio en los últimos tiempos, y juegan al despiste. Hablarán antes de patriotismo que de racismo y esconderán lo que puedan sus insignias. Por si a alguien le queda alguna duda, no obstante, han llamado a su nueva sede Ramiro Ledesma, un viejo vecino (vivió en la calle Santa Juliana), que gustaba de atusarse el flequillo a la manera de Hitler y fundar milicias fascistas.


Fachada del edificio okupado para el “Hogar Social” nazi. Alguien les ha dejado ya un mensaje de bienvenida.

La preocupación inmediata es la llegada de estos descerebrados a una barriada donde abundan los vecinos latinoamericanos y magrebíes (sobre todo cerca de la mezquita de la calle Anastasio Herrero). En segundo término, nos da por incrustar su llegada en las dinámicas que vienen sucediendo en estas calles.

Como en tiempos de crisis y asfalto sin vacaciones no apetecen cuentos de amor adolescente, aquellos de los veranos lejanos, nos ha dado por imaginar, antes que cuentecillos, teorías de la conspiración.

Antes de nada ¿De qué zona estamos hablando?


Gran descampado frente a la nueva sede nazi

La calle Lérida es la perfécta cata de un proceso de gentrificación en marcha en Tetuan. En la vía coexisten dos alineaciones, con una acera más estrecha para las zonas donde quedan casas “de las de antes” y otra, más ancha, en las zonas de nueva urbanización. Una mirada a mano derecha nos sitúa a unos metros de una de las zonas más caras de Madrid, la de General Perón y la calle Infanta Mercedes; otra, a mano izquierda, devuelve algunos edificios industriales que vivieron tiempos mejores, y cuyo cambio de uso y licencia es un viejo tema pendiente para que el cambio urbanístico de la zona pueda culminar al fin.

La nueva sede nazi está en la calle Juan de Olias, llegando a Lérida, a las puertas de una gran zona donde coexisten viviendas reconocibles del viejo Tetuán, promociones más propias del polo de atracción gentrificador que es la zona de la Castellana, y los restos a la deriva de la que fuera la zona industrial del barrio.


En el mercado no les va muy bien con el Mercadona. De su parte de arriba se expulsó a la asociación de vecinos y al Banco de Alimentos autogestionado del 15M. Junto a este un gran edificio en busca de inquilinos

Existe, ademas, un mercado (San Enrique), aunque desde la última reforma lo que realmente destaca para el caminante es el Mercadona, que se hizo con la mayoría del espacio a cambio de financiar las obras. Como se puede imaginar, los mercaderes firmaron el arriendo de su nicho aceptando el trato.

En la parte de arriba del mercado, sin reformar, tenían su sede la Asociación de vecinos de Cuatro Caminos Tetuán, el almacén del Banco de Alimentos del 15M de Tetuán y un buen número de artesanos. Todos sobraban allí para el Ayuntamiento, titular del edificio, y se les ha ido echando. En el precinto del Banco de Alimentos, contra el que se armó una concentración de resistencia popular, nació la idea de la iniciativa social que más repercusión ha tenido en los útimos tiempos en el barrio, Invisibles de Tetuán. Recientemente la iniciativa fue objeto de atención de The Guardian.


La mezquita, en la calle Anastasio Herrero, es un centro de sociabilidad importante de la comunidad magrebí del barrio

En un extremo del área se encuentra el paisaje postapocalíptico de la Fábrica Cabo. Con su cierre cientos de vecinos quedaron sin trabajo y hoy el coloso se descascarilla sobre la que fue su zona de influencia. En el otro extremo, al final de la calle Lérida, cerraría el cuadrilátero, precisamente, la calle Juan de Olías. En las calles de en medio – Salamanca, Mercedes, Manuel Luna, La Coruña, Anastasio Herrero, San Enrique- talleres, viviendas, locales vacíos, garajes, imprentas, pequeñas industrias…

Caminando por la calle de las Mercedes aún se escucha tras las paredes el run run del trabajo de un taller. Lo que ya no se escucha es el ir y venir nervioso de los chavales en época de éxamenes. El único equipamiento de la zona, la veterana biblioteca de la Obra Social Caja de Madrid, cerró con el crack de la entidad. Mucho antes había echado el cierre el Carolina, cine y teatro de Bravo Murillo donde se grabara el directo de Leño y tocaran grupos míticos de la Movida como Derribos Arias . Su trasera da a la zona y hoy es la del C&A.


La biblioteca cerrada y los almacenes de lo que fue un mítico escenario

Los ojos observadores se llevarán de la zona un buen número de mensajes politizados en las paredes de estas calles. Y las portadas tatuadas de activismo de dos Centros Sociales Okupados: La Kondenada y La Enredadera. En este último suelen confluir la Asamblea del 15M del barrio, el Banco de Alimentos, el grupo de Stop Desahucios o la propia asamblea del Centro Social.

Metiéndole un poco de conspiranoia al relato


La entrada de dos CSO, La Kodenada y La Enredadera. Es esta última vemos los carteles de la campaña Invisibles de Tetuán.

Ya sabemos pues dónde estamos. En un área que quiere ser Castellana pero que ha quedado a medio camino de zona residencial e industrial. En una zona donde se concentra buena parte del tejido antagonista del barrio de Tetuán. En un Madrid donde, con el nuevo PGOUM (Plan General de Ordenación Urbana de Madrid) a las puertas y el PP con un pie fuera del ayuntamiento, los cambios de uso urbanístico están a la orden del día. Una zona que se gentrifica a una velocidad menor de la que gustaría a ciertos promotores, con vecinos incómodos para la venta de la ciudad lustrosa: moros, latinos, guarros, industriales…

Y en esto llegan los nazis. Conflicto asegurado. Un tipo de conflicto que puede ayudar a acelerar la situación utilizándolo como coartada para “regenerar” la zona. Desalojar, represaliar, desplazar, devaluar, recalificar….

Algunos vecinos del barrio aseguran que el Hogar Social – así lo nombran sus moradores – está permanentemente custodiado por la policía. Hay quien piensa que más que vigilar a los nazis del interior del edificio se vela por su seguridad. En un país donde las conexiones de las fuerzas de seguridad con la extrema derecha han sido una constante, de la Transición a esta parte, nuestro relato conspiranoico fluye ya a ritmo de best seller en cadena de montaje.


Casas “al viejo estilo” de Tetuán.De fondo se ve una gran construcción institucional de nueva factura

Pero terminando como está el verano, y dejando de lado los relatos estivales nacidos de nuestras azoteas recalentadas por el sol, empezamos a pensar que la teoría de la conspiración está sólo en nuestras cabezas. Que no hay manos negras ni planes diseñados por la autoridad. Y echamos un vistazo alrededor, nos miramos a los ojos y seguimos adelante con la certeza de que poco importa. El barrio se gentrifica, las autoridades combaten el conflicto generado por los vecinos más inconformistas y la llegada de los nazis sólo puede traer violencia. La coartada perfécta para romper el tablero.

* Para ahondar en el concepto de gentrificación y algunos aspectos sobre su impacto en este barrio leer Urbanismo de clase y gentrificación en la ciudad capitalista. El caso de Tetuán

3 comentarios en “Aprender de las conspiranoias: Meta usted nazis en una zona a medio gentrificar

    • Buen artículo y buena lucha informativa. Estaremos atentos y preparados para sacar a los nazis del ecosistema humilde. Que nadie se equivoque (como son ocupas, es complicado criticarles?) lo hacen por estrategia usurpando el voto de excluidos sociales. Salud y ánimo.

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