Envido más: esta tarde a Sol, hasta el órdago final

Vete tú a saber. A unas horas del sobresalto es pronto aún para conocer los detalles últimos y las razones concretas para la abdicación de urgencia de Juan Carlos de Borbón. Lo mismo finalmente tiene que ver con las sempiternas profecías chafarderas sobre su mala salud de hierro. O no.

Sin embargo, hay algunas cosas que sabemos, o que podemos entrever.

Los reyes abdican desde que existe la monarquía (sobre todos los reyes achacosos). Es, en realidad, una forma de renovar la magia que les mantiene por encima de los demás.

Otra. El régimen del 78 se resquebraja. No, la cosa no empezó el día de las elecciones europeas, comenzó el 15 de mayo de 2011 y el cambio no fue institucional, fue cultural. El boquete en la construcción cultural – en la verdad consensuada desde arriba – que es la Cultura de la Transición, ha permitido que también tus padres empiecen a desconfiar de El País, del telediario y del tertuliano. Y ha permitido que irrumpa un Podemos. La erosión del bipartidismo es en realidad síntoma, pero también puede ser palanca y, sobre todo, es un exabrupto en el idioma que ellos entienden. Huele a caquita en las viejas sillas del Congreso y de los consejos de administración.

Más. ¿Qué hace un animal herido? Agazaparse. Hasta ahora el Régimen ha reaccionado cerrándose sobre sí mismo, reprimiendo en la calle y repitiendo hasta la saciedad sus mantras. Ya no vale con eso, así que pasamos a la fase de cambio desde arriba para que no se produzca un cambio desde abajo. Aquello tan manido de Lampedusa en El Gatopardo: “hace falta que todo cambie para que todo siga igual”

¿No está todo trascurriendo según el guión? ¿A favor del viento de los intereses de la monarquía y el Régimen Turnista de la Transición? Es posible que, llegado el caso, las élites pudieran agarrarse a ese “que cambie todo” como se hizo durante la Transición, y el Régimen pudiera mutar, prescindiendo de la monarquía como antes se prescindió de la primera piel del franquismo. ¿Vamos a entrarles al juego de sus planes?

Claro que . Y precisamente por eso, estos envites hay que doblarlos.

Es el momento de aceptar que podemos echar a los reyes y pedir República, sin olvidar que esto no es suficiente, que queremos cambiarlo todo y ser por fin los dueños de nuestras vidas. Podemos empezar por echar a los reyes sin que – al contrario de lo que ellos prevén – esto nos distraiga del punto del mapa al que queremos llegar.

Por eso: esta tarde a las 20 h. a Sol, hasta el órdago final.

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