Por qué deberías hacer un Paseo de Jane en tu barrio

Foto de Miguel Díaz Rodríguez

Se acabó. El fin de semana que dedicamos al Paseo de Jane en Tetuán llegó a su fin. Cansados, contentos, con los pies descalzos y la frente embadurnada de after sun. Los paseos se han llevado a cabo en un par de días, en dos de las muchas partes en las que el distrito ofrece heridas y ligaduras a destajo para ser descubiertas.

Heridas que sangran en descampados abandonados donde estaban las casas bajas de la gente (en el PERI Tiziano Dulcinea); a través de vecinos abandonados a su suerte y enfangados en obras huérfanas por culpa de Dragados (en el Paseo de la Dirección); en la suerte de la gente vendida a fondos buitre en forma de sus casas (en la Ventilla); o en un graffity que recuerda la muerte de un joven vecino dominicano…

Ligaduras que hemos hecho a golpe de desahucio: cómo olvidar aquel primer desahucio de Naranjo 14, cómo no emocionarnos otra vez con las palabras de Anwar. Ligaduras anudadas en los distintos centros sociales del barrio que fueron y son. Debates en las plazas con improvisados asistentes: los de verdad, los vecinos que reclaman que vuelva la fuente que quitaron…porque, qué cosas, los niños jugando en ella mojaban la plaza.

Y cines tapiados, mercados que son ligadura y mercados que son herida, la vieja historia de las viviendas obreras, de las canalizaciones del agua o de la vida, como una película en Tetuán de las Victorias, del Perucha. Yo qué sé, y muchas más cosas.

Entre medias una comida popular y una charla sobre la okupación en los noventa en el barrio a cargo de Jacobo Rivero que se convirtió también en reflexión colectiva.

Pero aunque hubiera imaginado que la cosa – con los lógicos desajustes- hubiera salido tan bien, nunca hubiera podido imaginar que esto no iba en realidad de pasear.

Conocía la iniciativa pero nunca había llegado a acudir a ninguno. Creo que lo veía como algo interesante pero liviano. No en vano era un paseo de un día. No en vano era el paseo de Jane Jacobs y no el de Lefebvre Cuando empecé a participar en la convocatoria de este año que, en parte, debía transcurrir en Tetuán, enseguida me di cuenta de que la cosa iba de algo más que de un paseo. Una antelación de seis meses para preparar el día en cuestión, reuniones cada quince días o menos, una lista de correo activa, la voluntad de hacer un mapeo de los sístoles y diástoles de los Tetuenes que coexisten…Razones sobradas para apreciar rápidamente que aquello iba mucho más allá.

Preparar el paseo ha obligado a trabajar juntos a distintos colectivos e individuos. Del barrio y de fuera. A desgastar mucha suela, documentar muchos conflictos, hablar con muchos afectados… Es justo decir que en los últimos tiempos ya se había empezado a hacer una reflexión sobre el territorio, desde la Asamblea Popular de Tetuán y también en otras instancias. En este sentido el Paseo ha servido también como argamasa y foro.

Luego los paseos como actos performativos que visibilizan y nos involucran…y seguir adelante. Ya hay fijada una reunión de reevaluación (abierta, como todo en el paseo, ya avisaremos de la convocatoria), para que las redes que se han empezado a tejer no queden colgadas en una esquina como telarañas viejas.

Ha exigido trabajo, ha dado mucho.

He intentado contaros las razones por las que creo que deberías clonar vuestro propio paseo. Estaría bien empezar por acudir al Paseo de Jane del próximo fin de semana por Vallekas y la Cañada. La cita es el próximo 17 de mayo a las 10,30 h. en la estación de El Pozo

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