Fotografía de Gunter Zint

Racismo, clase, autogestión, represión y gentrificación. En Hamburgo como en Madrid

La actitud de resistencia ante el desalojo del Centro Social Rote Flora; la denuncia de la especulación inmobiliaria y el proceso de gentrificación del barrio de St. Pauli; el derecho de residencia de migrantes (en este caso refugiados de Lampedussa). Esta terna sostenía la manifestación convocada para el 21 de diciembre, disuelta y reprimida prematuramente por la policía. Actualmente, se ha declarado el estado policial en parte de Hamburgo, en un conflicto urbano con muchos frentes abiertos pero líneas de fuga comunes.

Decíamos en el título racismo, clase, autogestión, represión y gentrificación. Una serie de procesos que no pueden separarse fácilmente unos de otros y que no nos son ajenos para nada en Madrid. Vamos a dar un paseo a saltos, de aquí para allá; de los barrios Altona, St. Pauli y Sternschanze a Madrid.

Dice: “Una ciudad no es una empresa”

Gentrificación

Una famosa fotografía tomada en los ochenta en el Lower East Side de Nueva York presenta una pancarta frente a la policía en la que se lee Gentrification is class war. Desde entonces, el término ha ido ganando presencia, sobre todo en sesudos debates académicos. Pero gentrificación es conflicto urbano, acaso teñido de las características de la ciudad contemporánea. El pasado día 5 se okupó un bloque de viviendas en Malasaña, un edificio rehabilitado en la Corredera Baja de San Pablo. En el comunicado que han hecho circular los okupas, además del problema de la vivienda digna, se menta expresamente la bicha: gentrificación.

Esso-Häuser (“las casas de Esso”) son un grupo de viejas casas en la zona de Reeperbahn (St. Pauli), que se han dejado caer por sus dueños para especular con ellas y construir nuevos bloques. Fueron desalojados en diciembre por su mal estado, dejando a unas 70 personas y a un legendario club de música en vivo sin hogar (los inquilinos fueron realojados en hoteles momentáneamente).

Antes y después del 21 de diciembre se propagaron ataques a comisarías, edificios públicos y se rompieron cristales de tiendas consideradas causantes de la gentrificación del barrio (y por tanto de la subida de precios y la expulsión de vecinos). No sería aventurado inferir cierta relación en un mismo conflicto urbano entre los dos objetivos a ojos de los vecinos manifestantes: administración y “agentes gentrificadores”

La historia de los movimientos contra la gentrificación en el barrio tiene hondas raíces, podéis dar un paseo por los sitios de SOS St. Pauli, el manifiesto No en nuestro nombre (tirando de traductor automático) o ver el documental Empire St. Pauli (inglés).

Represión “polizei”

Represión

En octubre una manifestación en protesta por la orden judicial de búsqueda de personas de color en St. Pauli fue parada por la policía al momento de empezar bajo la excusa del peligro de que se propagara la violencia. A partir de aquí, las protestas se fueron multiplicando hasta llegar a los disturbios del 21 de diciembre, cuando la marcha de 10.000 personas de múltiples nacionalidades fue parada de nuevo nada más empezar usando kettlings (encapsulamientos), cañones de agua, porras y gas pimienta. La excusa peregrina de la policía fue que la manifestación – perféctamente legal – había empezado antes de tiempo.

Los vídeos en YouTube y las fotografías de brutalidad policial se suceden lo mismo en el centro de Europa (Alemania) que en su periferia (España). En algunas bastaría cambiar polizei por policía. Allí han declarado una suerte de estado de sitio y toque de queda que permite a los policías registrar y detener a cualquier persona sin ninguna sospecha concreta. Los controles se cuentan por cientos y se ha sugerido no salir de casa después de las 20:00 h.

Represión “policía” durante Rodea el Congreso

Aquí, en un ciclo de protestas sin precedentes – más por cantidad que por importancia, probablemente – se han hecho tristemente normales las detenciones arbitrarias (así lo demuestran los posteriores sobreseimientos judiciales), el acoso económico mediante multas, las identificaciones y, finalmente, la amenaza de prohibir la protesta, con la Ley de Seguridad Ciudadana.

Foto tomada en Lavapiés |http://www.webislam.com

Racismo

Lampedusa en Hamburgo es un grupo de más de 300 refugiados, 70 de los cuales están refugiados en la iglesia de St. Pauli, otras iglesias, mezquitas y centros de sociabilidad. Africanos sin papeles que viven con el temor de la expulsión. En octubre de 2013 empezaron las detenciones y registros racistas indiscriminados en la zona de St. Pauli para poder deportarles.

En 2003 la película Kleine Freiheit trataba los temas de la inmigración y la homosexualidad en esta misma zona de Hamburgo. El barrio rojo, el viejo barrio portuario y popular de Hamburgo que ha venido construyendo sucesivas identidades antagonistas que se van integrando. En la “constitución” del mítico equipo de fútbol St. Pauli FC se incorporó la beligerancia oficial contra el racismo, el fascismo, el sexismo, y la homofobia. Orgullo de ser “de abajo” como en el estadio de Vallecas (el Rayo es equipo hermano del St. Pauli), allí se grita “vallecanos: yonkis y gitanos”. Este mismo fin de semana una gran pancarta rezaba “Aborto Ruiz Gallardón: nuestro coño nuestra decisión”.

En España también se producen redadas racistas. Las autoridades lo niegan pero se producen cada día sin disimulo. Yo las veo en las bocas de metro de Cuatro Caminos y Nuevos Ministerios a menudo. Los vecinos de Lavapiés conviven con ellas y, en general, están en todas partes aunque los sucesivos gobiernos tengan la desfachatez de negar su existencia. Concertinas cotidianas, vallas invisibles que hacen que muchos de nuestros vecinos migrantes salgan cada día con temor a la calle (y en ocasiones, me lo confirmaba un amigo abogado, no salgan).

Foto de Gunter Zint

Cuestión de clases

Gunter Zint fue uno de los fotógrafos del barrio, que inmortalizó punkis, pobres, contracultura… Muy conocida es una foto suya de Doménica, una prostituta de grandes tetas. Otro que pintaba putas de los bajos fondos era Erwin Ross, un artista pop de St. Pauli.

St. Pauli nació como zona portuaria, a orillas del Elba, extra muros de la ciudad, en el siglo XVII. El tiempo lo convirtió en barrio céntrico, pero ha conservado su carácter popular y las partes central y sur han estado tradicionalmente pobladas por clases bajas, con mucha población extranjera y presencia de estudiantes. Las tasas de paro son superiores a las de otras partes de Hamburgo, así como las rentas y los niveles formativos.

Defensa del Centro Social

Autogestión y movimiento okupa

St. Pauli es una de las cunas del movimiento okupa en Europa. En los años ochenta se okuparon muchos edificios en el entorno de las calles Hafenstrasse y Berhard Nocht Strasse. La movilización contra la amenaza de estas viviendas okupadas ha vivido importantes victorias, que llevaron al ayuntamiento a conceder el uso de los edificios con alquileres simbólicos para pisos administrados por sus residentes como cooperativas. Durante los ochenta, en algunas casas okupas y ambientes del movimiento Autónomo madrileño, se pasaban fanzines venidos del barrio de St. Pauli. Como vimos antes, la amenaza de desalojo de Rote Flora, ha sido uno de los desencadenantes del “invierno hamburgués”.

Viviendas liberadas para desahuciados en Malasaña | Foto de Paloma Sainz http://palomasainztb.weebly.com/okupacion.html

En España, tras el 15 M, vivimos una segunda época dorada de la okupación en Madrid. Se ha incrementado el número de okupas pero, sobre todo, se ha abierto la participación de su gestión a sectores que tradicionalmente no habían participado del movimiento. Como allí, los CSO han servido de herramienta y potenciadores de movimientos sociales y antagonismos varios (la presencia del CSO Casablanca o el Patio Maravillas durante el primer 15M es evidente, luego de EKO Carabanchel, La Morada…) Así mismo, en el contexto de crisis de la vivienda en España, la okupación ha ampliado su carácter político, recuperando de forma clara su función reivindicadora del derecho a la vivienda, que ya tuvo en sus orígenes y nunca ha abandonado totalmente, aunque fuera ganando peso la construcción de espacios comunitarios.

En Hamburgo, el camino recorrido por el movimiento okupa es mayor que aquí. En ésta y otras cosas que hemos visto, sólo cuestión de intensidades.

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