La aventura de Instagram

Mientras la ciudad sortea las basuras voladoras de Botella, sortear de evitar, no de lotería de navidad “le han tocado a usted 40 millones de toneladas de basura libres de impuestos”. Mientras Botella&González, los noelectos, dilapidan el patrimonio de los madrileños privatizando los teatros y permitiendo vía licencia la destrucción de las escasas joyas arquitectónicas del centro, estos de Madrid Me Mata ajenos a la realidad que les circunda, se tiran al barro y se sumergen en el espeso mundo de la innovación abriéndose un perfil en esa red social, desconocida para el gran público, en la que Silicon Valley ha depositado sus esperanzas de salvación, vamos la que lo va a petar, SI, SI, nos hemos abierto un perfil en Instagram y estamos seguros de que a través de él dominaremos el mundo.

Señal de Lavapiés decorada por Padu.

Me tapo los oídos para que no me los reventeis con vuestras voluminosas exclamaciones e interjecciones de admiración, voluminosas de volumen del de watios de luz y sonido. Lo sabemos, somos la hostia puta mandarina, marcamos tendencia, cuando sería mucho mas fácil malgastar nuestro tiempo marcando paquete, pero no lo podemos evitar, somos unos early “adapters” del copón, adapter del que te tienes que llevar de vacaciones a Philadelphia para poder cargar el móvil en los enchufes de 125 voltios, vamos que tenemos el gurú subido y si somos superestupendos, los elegidos para salvar la sociedad moderna, porqué no decirlo.

Nuestro objetivo principal es salir en la Vogue o incluso en la S de Moda como precursores del cutregram, del instacastizo o de otros trends de alcance global, así que esperar originales fotos de platos vacios, pieses, muchos pieses, algunos pedos, de ventosidad, no de me he bebido más de 40 cervezas hoy, nos encantan las fotos de pedos y desenfadados planos cara-culito-espejo-iPhone de los miembros de este blog y cuando digo miembros me refiero a los que escribimos esto, que en las fotos ha quedado claro que de miembros nada, sólo culitos.

A ver cuanto tarda Facebook en cerrarnos la cuenta

Y con todo esto mi vida está hecha un cristo, estoy peor que Juan Jaravaca, ya no se si posteo en Twitter de mi prima, en lo dos personales, en el Instagram corporativo, en el feisbus de la del quinto o si salgo a la calle con un Pinterest en cabeza, supongo que los de la Academia de la Lengua de Twitter a esto lo llamarían el sindrome del comunity mierder.

Vamos que nos sigáis coño, que no es que estemos aquí pá ná y ademas si 29 de personas ya lo han hecho, vosotros, aunque parezca difícil también podéis de conseguirlo.

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