Mónica no se va

Hay muchos desahucios cada día, y a veces perdemos la buena costumbre – “es uno más” – de ponerles cara e historia. Los despersonalizamos. Hoy vamos a hablar de un caso concreto, cuyo desahucio se trata de parar desde la Asamblea de Tetuán y otros grupos de vivienderos.

Mónica es una mujer separada de 70 años que padece de Alzheimer y sobrevive con una pensión no contributiva de 365 euros. Desde 1974 vive en un piso alquilado en el Paseo de la Castellana, habiendo pagado todos y cada uno de los recibos hasta el día de hoy. ¿Cómo puede ser que una mujer enferma sea desahuciada después de cuarenta años sin deber un solo euro? 

La razón es que se trata de un caso de alquiler de renta antigua y la ley permite, en el caso de que los propietarios requieran la casa para que viva un familiar (en este caso una hija estudiante que ya vive hace cuatro años en la ciudad) echar al inquilino. Es decir, con presentar el empadronamiento tu casero puede echarte aunque todo este en orden en tu alquiler y sin que el juez evalúe una necesidad real. O al menos así ha sido en esta ocasión.

Mónica no pudo contar con una defensa justa, pues su abogada no presentó al juzgado los documentos y pruebas para demostrar que su necesidad era mayor que la de la hija del propietario. Ni siquiera se le comunicó la situación del proceso y no tuvo conocimiento de nada hasta que recibió la orden de desahucio. 

Para pararlo: hay que acudir el próximo 5 de abril a las 10h en Pº de la Castellana, 144. Santiago Bernabéu

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