Queremos al Perucha en la Ventilla

¿Sigue existiendo la Ventilla? Si hacemos caso al plano de metro sí, si echamos la vista al frente sin mucho detenimiento, por la Avenida de Asturias … queda más bien poco. El cambio operado por un barrio, de casas bajas, con arquitectura rural (abundante infravivienda y abandono de sus infraestructuras también) a uno … nuevo, clónico, se ha producido a velocidad de vértigo. Sin embargo, si uno afina un poco la vista puede reconocer en islas de edificios desgastados entre el nuevo barrio y en los haceres de la gente realojada, también la vieja Ventilla.

Higinio Domingo Perucha es un viejo matricero, artesano de la soldadura y las piezas que, por lo visto, se las sabe todas a la hora de reparar (o crear modificaciones increíbles) en una bicicleta. Ha reparado las bicis de Marino Lejarreta o Anselmo Fuertes, sus bicis han ganado hasta tres medallas olímpicas…

A día de hoy el Club Deportivo Perucha se enfrenta a un proceso de desahucio (ya sería la segunda vez). La gente de Dentera se ha propuesto hacer un –tiene que ser por fuerza interesante- trabajo, que incluye documental, página web y libro de fotos sobre la vida y obra de Perucha.

Mis recuerdos de la Ventilla, cuando postadolescente, tienen que ver con cruzar el parque y encontrarme un pueblecito de suelo sin pavimentar, de muros desconchados con las primeras obras de los Reyes del Mambo cuando quizá ni se llamaban así, con aquel mendigo que imitaba a Cantinflas (arrastraba un carrito de super con un cartón donde lo aclaraba: “el Cantinflas”, por si las dudas). Con ir a pillar. Un barrio que pedía a gritos ayuda, pero no la disolución en un barrio más de ladrillo visto y edificios de diez plantas. La del Perucha es una historia más de esto que llamamos gentrificación , aunque podríamos decirle desposesión. Al Perucha yo no le conozco, pero quiero que se quede, y quiero ver también ese documental.


Proyecto de crowfunding en Goteo

4 comentarios en “Queremos al Perucha en la Ventilla

  1. Preciosa la historia de Perucha y los videos de Goteo. Un ole por el blog, el único al que soy fiel y que leo con nostalgia desde fuera de los madriles. Peeeeero, hoy me permito una llamada de atención a la persona que haya redactado el post por el “desliz” que tiene con el imaginario rural. Aqui arriba se puede leer una descripción de las Ventillas como “un barrio, de casas bajas, con arquitectura rural (abundante infravivienda y abandono de sus infraestructuras también)”. Quizá este esquema de la arquitectura rural se pueda corresponder con la época de la posguerra o el abandono masivo de los pueblos en los 60 pero en el 2012 es muy cuestionable si la arquitectura madrileña es menos infravivienda o conlleva mejor calidad de vida que la de cualquier pueblo de nuestro país. Así que, por favor, intentemos llamar a las cosas por su nombre y no perpetuemos estigmas gratuitamente. Que el chavolismo no es un rasgo pintoresco del medio rural sino un efecto de las políticas urbanas de las megaurbes.

  2. Gracias por el comentario Irene. Una cosa, creo que ese paréntesis traicionero ha hecho que no me explique bien. Me refería a que era una zona con casas bajas (no solo) y edificios de “estilo rural” porque así suele llamarse en la bibliografía a las casas que en ciertas épocas se construía la emigración a semejanza de las que dejaban en sus lugares de origen. Sin embargo, a continuación digo que también había infravivienda (no que necesariamente las casas bajas lo fueran, que no) ¡claro que la calidad de vida es mucho mayor en muchas zonas rurales que en Madrid!

  3. Bueno, por aclarar la polémica… en La Ventilla había casas bajas y edificios de “estilo rural”, que no siempre es lo mismo forzosamente. En La Ventilla, y en general en todo el distrito de Tetuán, junto a las casas había corrales para animales. Los corrales fueron transformados en viviendas con la inmigración masiva del campo a la ciudad, así como muchos sótanos y buhardillas. Hoy en día hay mucha infravivienda en el barrio, casas mal mantenidas que no deberían ser habitadas y lo son, y no se trata de una cuestión de antigüedad frente a modernidad, o vida rural frente a urbe… es un fenómeno más complejo.
    En cuanto a La Ventilla, ha perdido todo ese sabor de pueblo que tenía, pero conserva todo su sabor de barrio gracias a su gente, aunque parece que se va deslavando.

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