La irresponsabilidad, la estafa y las goteras en el Conde Duque

Charcos, y humedades varias en el Conde Duque | SOMOSMALASAÑA.COM

Un día de lluvia en Madrid bastó el viernes para que la carísima y larguísima reforma del Conde Duque quedara en evidencia: las nuevas bibliotecas, que habían abierto nueve días antes, hicieron literalmente aguas en muchos de sus puntos, provocando su cierre al público de forma indefinida.

Las imágenes que ilustran estas líneas, publicadas por el diario Somos Malasaña, dejan bien a las claras la chapuza de la intervención sobre el edificio, que costó 70 millones de euros y que no ha aguantado ni el primer chaparrón del otoño: charcos en el suelo, paredes humedecidas, libros cubiertos con plásticos para que no se mojen…

La explicación oficial es que la rotura de un canalón provocó la riada dentro del edificio, aunque fuentes internas indican que otros lugares del centro sin relación alguna con dicho canalón también están afectados por el agua, como muestran las imágenes publicadas. Un detalle más que confirma la habitual manía de los responsables públicos de ocultar cosas a los ciudadanos (o,directamente, de mentir) en momentos de crisis.

Bajo las goteras que afectan hoy al Conde Duque hay algo mucho más grave que unas simples humedades: son la muestra más visible de un despilfarro de dinero público para reformar una infraestructura faraónica que falla a las primeras de cambio, un gasto que alguien aprobó, que otro ejecutó en forma de obras y que un tercero supervisó. Y lo peor es que nadie se responsabilizará de esto, como nadie lo hizo con la carcoma que surgió en febrero ni con los constantes retrasos que sufrió el centro hasta su apertura.

Con mayor cultura de la responsabilidad (y más dimisiones) a buen seguro que los representantes públicos pondrían cuidado en hacer las cosas mejor. Pero claro, es más fácil ser mediocre, echar balones fuera con los problemas y taparse cuando caen gotas. Ojalá la lluvia sobre el Conde Duque acabe empapando alguien, por una vez.

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