Pensamientos contaminados

Lo que sigue son tres pensamientos independientes pero incardinados escritos en distintos momentos de estos dos días muy convulsos para esta ciudad.

Contaminarnos. Toda la semana abriendo frentes a propósito del apoyo o no apoyo a no a los mineros. Creo que gran parte del debate (así, en extenso, no de los argumentos) encerraba una cuestión de identidad. Que si estos están afiliados a un sindicato mayoritario y nosotros somos asindicalistas, que si nosotros somos inclusivos y estos estandarte del planeta machote… Y a una peligrosa presunción identitaria: la de que nosotros estamos ya en el nuevo mundo y ellos son parte de un mundo viejo y caduco que debe ceder.

El mundo que vivimos no es el que dejamos atrás ni el que está por venir, no es del siglo XX ni del XXI, es lo que te encuentras cuando sales a la calle. Y es en el que tenemos que luchar.

A la postre descubriríamos que las enseñanzas ocultas de los mineros estaban en la cohesión y las emociones compartidas, no en los cojones. Que esos hombretones lloran emocionados, que no son héroes de cartel soviético sino yaga de una herida abierta que compartimos. Gente diferente en muchos aspectos a nosotros seguramente, pero dolorosa y gozosamente igual en muchas otros, gente con la que contaminarnos.

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Cuando Princesa se estrecha al paso de los mineros – venimos de teñir de colores republicanos el fascismo pétreo de la Plaza de Moncloa – el aire empieza a pesar entre nuestras cabezas, condensado de lágrimas, júbilo y rabia. Y sobre todo, nos movemos ¿Medios? Los menos, todos esperan la entrada festiva de los héroes en la Puerta del Sol.

En Sol ya no nos mordemos los labios, nos encontramos relajados, en casa. Y quietos. Después de ser conmoción la plaza de Sol empieza a estar absorbida por el espectáculo: es algarabía, grito (mudo)… Hace un año, cuando cerraron militarmente Sol, aprendimos que tomando el resto de la ciudad éramos más preocupantes, quizá ahora deberíamos empezar a pensar en dejar de conquistar símbolos y ocupar lugares críticos para el sistema ¿transportes? ¿centros de poder? ¿escaparates internacionales? Líneas estrechas en el mapa como nervios. Ya volveremos cuando nos lo ganemos.

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¿Y ahora qué? Pensábamos que el verano caliente de 2011 era una anomalía irrepetible. Sólo unas horas han dejado viejo el párrafo que (lo tienes arriba) escribí ayer. Decenas de heridos después algo ha cambiado en la atmósfera de Madrid. Algo que no alcanzamos a entender todavía.

El olor a quemado que dejan las balas de goma debe ser el tufo del sistema retorciéndose en una trasformación monstruosa ¿qué deja ver su verdadera mueca?

A ver que nos trae el verano en 2012. Madrid me mata.

7 comentarios en “Pensamientos contaminados

  1. Desde afuera tengo la misma impresión. Completamente de acuerdo con la reflexión sobre identidades y lo de “dejar de conquistar símbolos” y pasar a “ocupar lugares críticos del sistema”. La represión contra los mineros vino por los bloques de ruta, que no se toleran. No hay por qué pretender buscar siempre la manifestación espectacular. A veces basta crear algo con poca gente. Otras veces se necesitan más personas: por ejemplo, no sé si es posible bloquear los accesos al Congreso, incluyendo la famosa puerta trasera, pero habría que intentar hacerlo cada vez que se reúnen los impostores (para evitar que entren, o que salgan). En fin, esto va para largo. Un abrazo.

  2. Esto ya lo hemos comentado un poco en persona, y estamos más o menos en la misma línea. Yo tenía mis dudas de si ir o no ir a la #nocheminera. Yo también tengo alergia a los grandes sindicatos y a diferencia de lo que les ocurre a otros, las imágenes de los mineros prendiendo barricadas en la carretera y tirando cohetes a los antidisturbios no me motivaban especialmente. Lo respeto, pero yo tengo otra forma de luchar. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Además, tengo mis dudas del futuro real que tiene el carbón como fuente de energía.

    Pero me decidí a ir apoyarles porque estoy harto de gente que agacha la cabeza sin rechistar cuando el PPSOE ejecuta órdenes de Bruselas, nos quita Sanidad, Educación y un montón de cosas más. Y entonces vienen unos tíos andando 400 Km. a defender sus puestos de trabajo a Madrid y que luchan con uñas y dientes. No en mi estilo, pero luchan como leones. Joder, pues tengo que ir a presentarles mis respetos. Y esa conexión que no había tenido con ellos con las barricadas y los cohetes, de repente la tuve cuando vi llorar a algunos a la vista del recibimiento que Madrid les preparó. Y me alegré mucho de haber ido

    Confieso que me encuentro más cómodo en las manis de estilo 15M, con las pancartas caseras que en medio de banderas sindicales, hoces y martillos, pero creo que es momento de aparcar las escenas del tipo “Frente Popular De Judea vs. Frente Judaico de Liberación”. Nos esperan tiempos muy, muy oscuros y tenemos que recuperar una de las máximas iniciales del 15M: “Centrarnos en lo que nos une, en lugar de lo que nos separa”

  3. Pues sí Samuel, pero las acciones estratégicas de pocas personas nos lleva a la lógica activista de la que se ha huido en el 15M por miedo a la “profesialización” y a perder apoyo popular. Creo que no queda más remedio que admitir que es necesario y de hecho el haber convertido a mucha gente en activista creo que es un triunfo más que un demérito. Hay que ponerse a pensar y a hacer.

    Roberto, estamos bastante de acuerdo ¿llegaremos a un Syriza?

  4. Cuando hablo de pocas personas no me refiero a los militantes experimentados, o que siempre sean las mismas acciones con los mismos de siempre, sino al tipo de activismo que mencionas en tu respuesta. Por ejemplo, las acciones #stopdesahucios , o las “performances” en sucursales bancarias.
    Yo pensaba sobre todo en el tipo de acciones. Que no sean simplemente declarativas (muestro mi indignación o rechazo; pedimos algo a quienes no quieren escucharnos) sino como cortocircuitos: que intenten bloquear, obstaculizar. El riesgo es que ahuyentan a otros ciudadanos (usuarios de metro, transeúntes), por lo que hay que ver cómo hacer que sean inclusivas (tal vez haciendo que sean también creativas de algo nuevo) o cómo inmunizarlas frente a la propaganda demonizadora.
    En cuanto al Syriza hispano, francamente no lo veo, pero en cualquier caso debe ser un resultado de las movilizaciones, no una estrategia publicitaria y electoralista.

  5. Perdón: había puesto una coña en el apartado de la web y ! hale! ahí que salía tal cual

    Estupendo el resumen que haces ( entiendo que Luis?)

    Hay un puntito que me desagrada, es decir que me desagrada su ausencia en tus reflexiones ( por decirlo de alguna manera) y es el de que tengan que sumarse las concentraciones y acciones en las grandes ciudades. Cierto es que la masa crítica, aunque evoluciona en progresión geométrica, no es ni un pálido asomo de la que las circunstancias reclamarían y también cierto por tanto que actualmente quizás proceda sumar fuerzas y presencias.

    Sin embargo espero que recuperemos aquella convicción de hace sólo algunos años que nos empujaba a las calles de cada rincón de este, de momento puto, país.

    Y cierto también que algo así ha estado siendo la iniciativa del 15M, al menos en alguna de sus acciones

    Gracias desde provincias

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