Una consulta por el agua para regar POLÍTICA

El pasado domingo Madrid se llevó a cabo una exitosa consulta ciudadana sobre la privatización del Canal de Isabel II. Nada menos que 170.200 personas, de las que el 98,9% ha contestado SÍ a la pregunta “¿Está de acuerdo con que el Canal de Isabel II siga siendo 100% público?”, introdujo su voto en la urna.

Mucho se habla últimamente del procomún, o simplemente de “lo común”, y no pocas veces se confunde con “lo público”, cuando no son dos realidades necesariamente coincidentes. En el asunto del agua ambas esferas están en juego: el agua es uno de los ejemplos canónicos de procomún y su gestión en Madrid es pública. Coincide además que se trata de una gestión modélica de la que se derivan beneficios, buenos precios y un pequeño argullo de la ciudad ¿nunca oyeron hablar en tono rotundo del “agua de Madrid”?

Escuché este fin de semana alguna objeción acerca de la consulta : una votación que a nada vincula y que no es en el fondo más que una recogida de firmas. Sin embargo, más allá de la performance de introducir un voto en una urna de cartón, cualquiera que pasara por alguna de las más de 300 mesas que motearon el mapa madrileño, pudo darse cuenta de que allí estaba sucediendo algo. La gente, dicho sea en su sentido más generalizador, pues allí se acercaron personas de todos los perfiles concebibles, se mostraba encantada con la posibilidad de expresarse en una cuestión que todos entendemos nos incumbe, encantada de ser preguntada por una vez. Allí se estaba llevando a cabo algo que más allá de la escenificación, se estaba –al margen de sus implicaciones concretas- expresando un voto.

El asunto me recuerda mucho a los primeros días después del 15 de mayo, cuando cientos de viandantes se acercaban a las asambleas de la Puerta del Sol y, aún estando un poco desubicados y sin acertar a saber de que trataba aquello, se quedaban allí a participar. Porque la gente también tenía ganas de participar en la construcción de la POLÍTICA.

Y sin embargo las asambleas eternas “que a nada conducen” y las cajas de cartón azul a modo de urna son tratadas como performance (una escenificación meramente simbólica) por los ojos más institucionalizados, los mismos que paradojicamente defienden que reunirse miles de personas es inequívocamente “acción” ¿No es sin embargo más simbólica una manifestación en fin de semana? ¿No es acaso el debate nueva construcción política en si mismo? ¿no lo es la votación popular? ¿No es pues acción?

Cabría preguntarse pues si este tipo de acciones (una asamblea “ficticia”, una votación “no oficial”) lejos de ser teatralizaciones que invocan mágicamente a “la realidad”, no son en cambio las acciones más transformadoras de la misma de entre las que hemos visto últimamente. Nos devuelven la autonomía, alejándonos de la pasividad que sugiere el apelativo “indignado”, nos convierte en sembradores de POLÍTICA.

Un comentario en “Una consulta por el agua para regar POLÍTICA

  1. Estupenda reflexión, no me lo había planteado así. Ojala alguien en el gobierno autonómico tuviera en cuenta estas consultas.
    Por motivos que no vienen al caso, conozco como funciona el cyii. Creo que mucha gente no sabe, que parte importante de los servicios están ya externalizados. Como la gestión de las depuradoras de aguas residuales (edares) El estado de conservación y mantenimiento de las mismas deja mucho que desear, funcionando bajo mínimos, también funcionan con menos trabajadoresl respecto a las que todavia (muy pocas) sigue gestionando directamente el cyii lo que lleva a un peor funcionamiento.
    El cyii en manos de quien está, tampoco es tan maravilloso como la gente piensa, el servicio que da una empresa pública, sino se cuida, no es la solución.

Deja un comentario