Los azulejos de Los Gabrieles

Recientemente, y con motivo de la Semana de la Lucha por la Vivienda, se okupó temporalmente un edificio en la calle Echegaray. En seguida la polémica saltó a la prensa avivando otras recientes sobre el uso de espacios valiosos pertenecientes al patrimonio madrileño. Ahora conocemos este vídeo en el que un miembro de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio nos muestra, después de años de oscuridad, de nuevo el interior de la taberna, auténtico museo del azulejo comercial de principios del siglo XX.

La célebre taberna cerró hace nueve años y recientemente el edificio se ha restaurado para hacer pisos. Los azulejos de la fachada ya desaparecieron en los sesenta, con los del los del interior- pénsabamos – se había tenido buen mimo al principio de acometer la remodelación. A la vista del vídeo ahora sabemos que no, que el cuidado que se ha tenido con estas piezas de nuestro patrimonio se parece más al que Manolo y Benito tienen con sus ñapas que al meticuloso trabajo de restauradores profesionales.

Sobre Los Gabrieles hay mucha mitología e historia de la noche madrileña. Casa del cante, de toreros, señoritos, gitanos y prostitutas, en sus cuevas –se dice- hasta algún rey se corrió una buena juerga.

Recuerdo haber leído en alguna ocasión del ruedo que había en una de las habitaciones del sótanos donde diestros y mujeres abandonados al jerez y quien sabe que más hacían corridas bufas en pelotas. El propio Manolete tenía allí establecida “oficina”.

Como curiosidad, el lugar también aparece citado como “Los Grabieles” en distintos sitios. En Madrid hubo un tiempo en que “ganarse los grabieles” (un tipo de uva, si no me equivoco) significaba ganarse el parne, y poco a poco fue derivando en “ganarse los gabrieles”, que es “ganarse los garbanzos”. Sabina, en su canción “De purísima y oro”, habla de “Los Grabieles”,por ejemplo. En la mayoría de sitios se habla, sin embargo, de Los Gabrieles. Quizá algún lector sepa sacarnos de duda ¿fue alguna vez Los Grabieles o se le conocía así popularmente?

8 comentarios en “Los azulejos de Los Gabrieles

  1. Es una vergüenza cómo en este país se deja hueco en los medios a indocumentados, analfabetos que se dicen expertos y protectores de nada, más que de su indolente modo de vida. No hay derecho a que unos profesionales serios se tengan que defender de semejantes falsedades que han publicado en su periódico??

  2. El analfabeto que sale en el video soy yo,es cierto que no tengo muchos estudios pero de ceramica y de arte algo se y los gabrieles los conozco y los he disfrutado desde los 80 .Ya planteamos al Ayto. de Madrid a traves de la concejala de IU milagros, una pregunta sobre la situacion de estos en Enero de 2010 y en la respuesta del señor Echeverria ,responsable de patrimonio en ese momento fue, que los azulejos se habian retirado con los paramentos cosa que no ha ocurrido,con las consecuencias sabidas. A usted que parece una persona instruida le propongo que haga el siguiente experimento es muy barato:
    Haga alicatar 1 metro de azulejo 20×20 en una pared dejelo reposar unos dias que tire ,luego los arranca y mira los que se le han roto y tendra la respuesta de lo que ha pasado en los gabrieles.

  3. ¿A quién se le puede ocurrir que los azulejos se puedan retirar con los paramentos? Eso es imposible. El arranque fue hecho de manera correcta (los restauradores son gente especialmente hábil) y los azulejos no se rompieron. Quien no lo quiera creer, que no lo crea. Ya estamos hartos de dar explicaciones. Están todas en la noticia y en el vídeo, así como en el blog de “Madrid, Ciudadanía y patrimonio”.Yo he escrito personalmente todas las explicaciones que en él se dan.Si alguien quiere saber, basta con que se moleste en leerlas. Y por mi parte, no he ofendido a nadie con ellas. En el vídeo, por el contrario, sí se nos ha ofendido llamándonos chapuceros y otras cosas, todas ellas dichas desde el desconocimiento. Vuelvo a repetir: haciéndolo de manera correcta, los azulejos no se rompen en el arranque. Las roturas de las que se hablan en el vídeo eran previas. Eso es todo. Y no puedo llegar a entender qué es lo que se ha pretendido con todo esto, que ha sido un ataque injustificado y fruto de una manifiesta desinformación y de una desconfianza absoluta en los profesionales de la restauración. Cada cual, que haga su oficio, y en el nuestro sabemos lo que podemos y debemos hacer.

  4. Hola, yo no sé si llegó a llamarse Los Grabieles alguna vez, lo que sí sé es que había tarjetas de visita muy antiguas (que estaban en la oficina donde estaba el fresco de Manolete) en las que ponía Los Grabieles, no sé si fue un error tipográfico o es que se llamó así realmente.

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