El centollo en la cancha o la enésima ocupación del espacio público

Pisó la línea de triple

Con la llegada de la Navidad llegan los anuncios de colonia, los infartos navideños, las resacas semanales…y la ocupación comercial sistemática del espacio público. No voy a traer hoy aquí el enésimo ejemplo de ocupación de la plaza de Callao por El Corte Ingles, las pistas de hielo o los mercadillos en serie. No, voy a poner un ejemplo de al ladito de mi casa porque la indignación va por barrios.

Para poner en antecedentes os contaré que hay en el bulevar de la calle General Perón una cancha de baloncesto sin canastas hace ya años. Hablando con alguna de las señoronas que llevan al parque a sus nietos me han contado alguna vez que cuando allí había canastas se llenaba de gente “poco recomendable”. Puedo imaginar a mis vecinos tetuaneros de dos calles más arriba jugando las canchas con sus redecillas en la cabeza. Usándolas.

En los últimos tiempos en la cancha colocan una carpa, con una “feria del marisco”. Un bar. No tengo nada en contra de estos feriantes, entiendo que tienen que colocar su trabajo en algún sitio, pero es lamentable que en la última década los recintos feriales de los barrios hayan desaparecido bajo el ladrillo.

Si esa cancha de baloncesto tuviera gente negra jugando habría más señoras santiguándose. Si esa cancha de baloncesto tuviera canastas sería más problemático alquilar el espacio público a los feriantes. Si tuviera canastas podríamos jugar durante todo el año en un barrio que no tiene ni una sola cancha donde jugar gratuitamente.

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