Hair, el musical: frenético, picante y divertido

En los últimos tiempos estamos muy en plan teatro musical (ya os dejamos hace poco una crítica de El Rey León) y este fin de semana nos pasamos a ver Hair, el musical de los hippies.

Pasquines revolucionariosA estas alturas (echó a andar en 1967) muchos ya sabréis que Hair es un retrato del movimiento hippie que inundó Estados Unidos en los años sesenta, con canciones muy reconocibles (todos habéis escuchado Aquarius, Good Morning Starshine, Hair, I’ve Got Life o Let the Sunshine In).

El montaje de Madrid, que se estrenó el pasado 27 de octubre en el Coliseum y cuenta con el reclamo de la conocida Lucía Jiménez (Sheila), tiene muchas y variadas razones para acudir a verlo. Para los que estén dudando, las hemos resumido en tres:

Frenético. Es imposible que un musical con la presencia constante de una treintena de actores sobre el escenario no lo sea. Sus bailes, saltos y movimientos dentro y fuera del escenario crean un ritmo trepidante en el que es difícil aburrirse y hasta despistarse un momento, si no quieres perderte todos los detalles de lo que está sucediendo.

Picante. La desinhibición sexual de los sesenta (en EE.UU., a España me han contado que no llegó) está palpable a lo largo de toda la obra, con referencias explícitas, un elenco de actores de lo más dotado, canciones invitando al sexo en grupo y algún acercamiento atrevido a las primeras butacas. Nota: el culmen llega al final del primer acto.

Divertido. Es el adjetivo que mejor define a Hair. Ante todo, es un canto a la diversión y a la alegría, algo que los actores consiguer transmitir a lo largo de toda la obra incluso saltando al público: repartiendo panfletos, manifestándose entre las butacas, sacando a los espectadores a bailar, etc.

Pero ojo, Hair no es un musical cualquiera: sacrifica una línea argumental bien definida para potenciar un ambiente lisérgico y de desenfreno que a veces puede hacer sentirse perdido al espectador, pero que retrata perfectamente el ambiente sesentero en el que se encarca la obra.

Entre las actuaciones más destacadas de la tribu, nos gustaron Joan Vázquez (Claude), Tony Bernetti (Berger), Óscar Kapoya (Train) y los espectaculares movimientos de Kristine Lindmark (Sun). Lucía Jiménez (Sheila), pese a no ser actriz de musicales y llegar un poco justa a algunas canciones, mantiene el tipo.

Qué: Hair, el musical.
Dónde: Teatro Coliseum (Gran Vía, 78, casi en Plaza de España).
Cuándo: De miércoles a domingo. Diversos horarios.
Cuánto: Entradas de 25 a 60 euros. Las venden por aquí.
Cómo: Recomendable ir con ganas de pasarlo bien. Y para pasarlo mejor aún, reserva butaca en las primeras filas o cerca del pasillo.

2 comentarios en “Hair, el musical: frenético, picante y divertido

  1. Mala. Malísima. Nada recomendable. ¿Es que no ven las obras antes de ponerlas en escena? Aburrida. Sin sentido y el pobre argumento que tiene no puede ser más simplón.

  2. En mi vida he escrito un comentario de esta naturaleza en este medio. Pero mi indignación al leer este reclamo publicitario disfrazado de critica informativa es tal que no he podido resistirme.
    Este espacio de guía alternativa no debe tener nada. Por que o están más comprados que las agencias de calificación o tienen piedras opacas en lugar de ojos.
    JAMÁS me había ido en un intermedio de ningún espectáculo, hasta el día en que decidí gastarme tristemente el dinero en este esperpento teatral. Y con la hora y media tuve más que suficiente.
    No tiene pies ni cabeza, linea argumental inexistente, guión simplón, cutre, plagado de bromas tan estúpidas que sólo un niño de 8 años sería capaz de reírlas sin sentir una enorme vergüenza. Esto explica por qué cuando los actores danzaban y brincaban entre las butacas, intentando animar a los presentes, fuese un esfuerzo infructuoso. Los medios de montaje son escasos, y los actores reflejan el espíritu hippie de los años 60 lo mismo que un trozo de cartón la luz del sol: NADA.
    Por favor, si alguien ha tenido la paciencia de leer esto, que no acuda a la bazofia escénica de “Hair”. Respeto mucho a estos profesionales, pero lo que no aguanto es verlos degradados de esa manera por una obra tan impertinentemente somera

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