¿Exprimir más el coworking?

Hace años ya que venimos escuchando sobre el coworking (yo lo conocí sobre 2006 a través de garage30 en Vallecas) pero me da la sensación de que es recientemente cuando la cosa ha comenzado a explotar. Encontramos hoy en Somos Malasaña un magnífico artículo en el que se nos cuentan cuatro experiencias de lugares de trabajo compartidos sólo en este barrio.

La cosa de momento está más bien limitada a freelances creativos, gente que lo intenta desde lo pequeño en Internet, y con un perfil más o menos “moderniqui”. Sin embargo, llama la atención que no haya –no conozco muchos al menos- ejemplos de autónomos que se dedican a contenidos, periodistas independientes o bloggers que se ganan la vida escribiendo, y uno no llega a saber si la causa es una mayor necesidad de introspección hogareña o más bien la precariedad salarial de los que en algún momento hemos cobrado por escribir (en mi caso para internet).

En cualquier caso, más allá de modas, me parece una estupenda solución para capear los rigores del clima económico. Luego está, y esto encaja bien con lo del predominio creativo, aquello de que del roce en la máquina de café siempre salen nuevas ideas. Sinergias le llaman.

Sería interesante explorar un poquito más eso de juntarse a trabajar, compartir recursos y ver que sale también en otros sectores y en el trabajo no remunerado. En los centros sociales, asociaciones que ofrecen locales y similares, lo más habitual es que diferentes espacios se vayan distribuyendo entre distintos colectivos en función de un calendario. ¿Y si nos juntamos a trabajar a ver qué pasa?

Artículo en somosmalasana.com

* Dejo fuera de la categoría coworking (porque me da la gana y porque me parecen más bien negocios inmobiliarios) centros enormes imbuidos de espíritu de management que están surgiendo como las setas, a menudo con subvenciones públicas.

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