Arrasar y aplazar

Arrasar y aplazar
Solo dos verbos. La batería no da para más, vivir despierto esto que está pasando en mayo de 2011 supone dormir muy pocas horas. Así que en pocos minutos voy a ugrafiar la hasta ahora última rima que me ha pasado por el bihemisferio de pensar -greguería para lo cerebral-.

Arrasar. Durante semanas se masticaba que el PP iba a arrasar el 22 de mayo. Y tanto se masticó que la papilla se hizo portada en los kioskos y los telediarios, en el día de hoy. Y va a ser que no. Por dos cosas. Primero porque arrasar es dejar algo a ras, sin flecos ni pequeñeces puntiagudas; y no: más voto nulo que nunca, más voto en blanco también, lo de Bildu en Gipuzkoa, los cien de las CUP en Catalunya, las fracciones populatas en Asturias y Navarra, el ‘dispersionismo activo’… Segundo porque el voto al PP es el de poco más de uno de cada cuatro votos convocados. Si eso es arrasar es porque los otros casi tres, de momento, aceptamos pulpo.

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