#15-M: política sin partidos

El pasado domingo, los partidos políticos (también los sindicatos y los representantes públicos) comprendieron que han perdido el privilegio exclusivo de la acción política. Habrán visto que es posible organizarse políticamente sin ellos; comunicar eficazmente sin intermediación mediática o contra algunas miopías; y crear contenidos de valor sin liderazgos claros ni fuentes oficiales.

La sociedad-red cambia las ecuaciones principales. La resignación ha muerto. La delegación pasiva y la sumisión inevitable han dado paso a la reacción. Ya es posible canalizar el hartazgo en indignación, y esta en rebelión. O rebeliones. Está en juego la autoritas: es decir, el poder para quien se lo merezca –y lo ejerza-, no para quien lo ostente, simplemente.

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