Un toque de atención a la publicidad en persianas

Los grafiteros tomaron hace décadas las persianas con las que se cierran los locales a pie de calle: sobre ellos plasmaban a veces su arte y en otras ocasiones -menos afortunadas- dejaban sus tags simplones.

Hace relativamente poco, las marcas comerciales vieron en los cierres de los comercios una forma de anunciarse a bajo coste y saltándose toda la normativa municipal sobre publicidad exterior: contrataban a grafiteros para que llenaran con spray los cierres de una determinada zona y sólo tenían que pagar al comercio que aportaba el cierre y al artista en cuestión (a veces ni eso).

La jugada era perfecta: se conseguía un anuncio enorme y de estética atractiva a pie de calle durante las horas en las que el comercio estaba cerrado y, además, el resto de grafiteros solía respetar el trabajo de sus iguales. Al menos hasta ahora.

En Malasaña, barrio en el que las multinacionales ya han protagonizado unas cuantas acciones de pintura en persianas, se ha producido la primera rebelión: un grupo de cicloactivistas la ha tomado con la última campaña de una conocida marca de coches y les ha respondido con más spray sobre su pintura. A la derecha, el resultado.

La respuesta sorprende porque la campaña -anunciar una nueva marca de turismos- no es especialmente ofensiva contra ningún colectivo. Pero, sobre todo, este ataque puede hacer plantearse a las marcas si merece la pena seguir utilizando un camino al borde de la legalidad para anunciar sus productos. Sobre todo si, en una noche, todo su esfuerzo y su inversión se puede ir a la porra con un simple bote de spray.

Noticia completa, en Somos Malasaña

3 comentarios en “Un toque de atención a la publicidad en persianas

  1. La acción está genial. Tenemos publicidad y marcas hasta en la sopa, las 24 horas del dia y ahora encima utilizan el arte y el espacio público para vender sus malditos productos. ¡¡ Basta ya !! La calle es de la gente no 4 pseudo-expertos en marketing.

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