Tributo a Carlos Berlanga y te lo vas a perder, casi seguro

Se dice que hay que tener amigos hasta en el infierno, pero es mucho más útil tenerlos en MySpace, que organizan Secret Shows y aunque a veces como el de Hurts sean un truño, otras como Kitty Daisy and Lewis, son una lección magistral de música y yo les agradezco que me inviten a todos sea cual sea el resultado. Y sobre todo les agradezco que me hayan invitado al próximo, el Tributo a Carlos Berlanga del día 30 de septiembre en la Joy Eslava, porque yo son fan de siempre vamos, que crecimos juntos, en el tiempo digo, él como artísta,  yo crecí como bien mostrenco.

Tres veces vi en mi vida, y en la suya claro, vi a Carlos Berlanga -me encanta ponerme abuelocebolletista- y me acuerdo de las tres con una claridez meridiana, si eso es posible. La primera actuando con Los Pegamoides en una ciudad de provincias de la que soy aboriginario, cuyo nombre no os costará mucho adivinar, tendría más o menos 17 y era mi cumpleaños, él algunos más y estaba a punto de convertirse en la estrella del pop que fue en los años de Dinarama. La segunda Carlos iba en una carroza del Orgullo Gay, con Alaska y una trupe de adoradores y petardas, creo recordar que fue el año en que nos bailamos todo el desfile al ritmo de quetumbambamquetumabanquetún de Chimo Bayo, pero puede que no, ya sabéis que a la gente mayor nos falla la memoria. La tercera y más emocionate fue en Antón Martín, al girar la esquina de la calle lo ví allí, como esperando junto a una sucursal bancaria, me miró, seguramente no pudo evitarlo al notar que yo le miraba con cara de ayva la hostia si es Carlos Berlanga! sin poder arrancar mis pupilas de su esbelto cuerpo, fíjate si me marcó que aún recuerdo esos mocasines acharolados de Prada bicolor en marron y verde oscuro que llevaba aquel día, no se que habrá sido de ellos, pero si alguien los tiene y no sabe que hacer con ellos que sepa que yo los quiero.

Hasta aquí casi todo me lo he inventado, aunque juro que pasar pasó, el tiempo distorsiona los recuerdos y los convierte en leyenda, lo sé, pero yo lo visualizo así y es lo que vale.

Lo real de verdad es que el 28 de septiembre dos días antes de la efeméride se publica el disco tributo, aunque ya están sonando por ahí varias canciones, algunas brutales como la versión de Fangoria, la mejor de las que he escuchado- aunque haya que tragarse al Tomás Fernando Flores diciendo Faaaangoria- se nota que hubo sintonía entre ellos- y otras horripilantes como la de Bebe ¿había necesidad? su intensidad me aburre tanto que ni la enlazo, y entre unas y otras La Casa Azul, Hidrogenesse, Astrud y Napoleon Solo y más…

Al concierto, en el que no estarán todos los grupos que participan en el disco, se accederá con el rolllito ese de llevar tu perfil de amigo de SecretsShows de MySpace y haciendo cola durante muchas horas, me barrunto que va ha estar petado de petardas y nostálgicos y que habrá hostias para entrar, pero es lo que pasa cuando las cosas son de gratis y cuando probablemente haya más invitados de relumbron musical que resto de insistentes.

Dónde: en la Joy Eslava
Cúando: el jueves 30 de septiembre
Cómo: patrocinado por las grandes marcas
Qué me pongo: el vestido de paciencia estampado con tu perfil de amigo de amigo de…
Cúanto: res, nada, rien, zero, pero con aforo superlimitado

2 comentarios en “Tributo a Carlos Berlanga y te lo vas a perder, casi seguro

  1. Acabo de escuchar la versión de la Bienquerida de El Hospital, que es una de mis prefes y ¡joder qué mierda! lo de Bebe es de juzgado de guardia con el tango ese absurdo, Hirogenesse y Astrud es como repe ¿no? y además ni fu ni fa, es verdad que Fangoria lo mejor ¿podía ser de otra forma? Oye Inthe por cierto yo quiero ir…

  2. HOMENAJE A CARLOS BERLANGA (bajosuelo)

    Este no es un trabajo surgido de la de amistad, ni tampoco una obra sancionada por la confianza. Esto es una cuestión de amor. A labour of love. O, mejor aún, of love not money. Estamos en esto, jugándonos las caras, las almas y las vidas, porque nos vemos, desde hace muchos años, enamorados de la obra de Carlos Berlanga. De esas canciones que son como cuchillos, como cucarachas, como periodistas o como el hilo negro: el perejil de todas las salsas. Porque en un punto u otro de nuestras vidas hemos querido ser tan sucios, tan refinados, tan violentos, tiernos y elegantes como esas canciones. Porque somos, cada uno por su lado o todos a la vez, zombies de la Marvel, ye-yés de la Hardy, discípulos del Arte negro de Crowley, reyes del rock n’ roll sin coche ni chica, locos de Jobim, de Vainica y de Bowie (el Outside nos encanta) como otros son locos de Dios. Hemos buscado ruinas en ninguna parte y sobrevivido a juergas freaks (c’est chic) con Olga Zana y Monica Vicio (“¡Nada de discusiones teológicas cuando venga Pitita Ridruejo!”). Tras tanto ajetreo, tanto dry martini y tanta piscina con forma de riñón, comprenderán que, si no fuera por esta música, seríamos unos restos. Grabando estas canciones no esperábamos ejecutar un milagro. Ni tampoco coger un avión, aunque a veces, visto el patio, dan ganas. No nos resignamos a que el tiempo (o sus signos) nos ganen: nuestro trabajo es AQUÍ y AHORA. Somos así de finos, y de mutantes. Y, por favor, no nos llamen dandies. Nosotros, chicos y chicas, reclamamos el título de gentiles hombres europeos.

    Más información:

    http://www.myspace.com/gentileshombreseuropeos
    http://gentileshombreseuropeos.bandcamp.com/album/gentiles-hombres-europeos

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