¿Dónde decías que estaba el monumento?

Como los veranos son para hacer el gili, la semana pasada entretuve mis viajes en Cercanías en hacer un estudio totalmente acientífico y falto de utilidad.

Todos los días paso entre las 14.00 y las 14.15 por delante de la puerta del monumento a las víctimas del 11-M en la estación de Atocha y me llamaba la atención lo poco visitado que es a pesar de estar bastante anunciado, así que he anotado cuantas personas lo visitaban cada día a la hora que yo pasaba por allí. Aquí los resultados:

Lunes: nadie
Martes: nadie
Miércoles: Una familia de tres
Jueves: nadie
Viernes: Una chica despistada

Para entrar a la parte de abajo del tubo, con frases y una iluminación especial hay que pasar una puerta, te recibe una chica que se debe haber acabado la pobre la colección completa de la enciclopedia del Sudoku y tienes que pasar una cuerdecita…¿tiene sentido tanta parafernalia para una instalación que debería estar integrada con la misma fisionomía de la estación? ¿no será esta misma parafernalia la culpable de que no lo vea nadie?

Podemos compararlo por ejemplo con el fragmento de la Iglesia del Buen Consejo que hay en la estación de Sol, cada vez que paso por allí un par de viajeros están leyendo con curiosidad el panel explicativo, y eso que es una vergüenza el fragmento mísero que han conservado allí, os lo digo yo que estuve dentro de la excavación.

La diferencia entre uno y otro “monumento” es sencillamente la integración en el uso real de la estación.

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