Mi Gran Vía (¡déjanos la tuya!)

Hoy se cumplen cien años del inicio de una de las más importantes transformaciones urbanas de Madrid: la construcción de la Gran Vía. Para celebrarlo, los medios de comunicación han publicado numerosas y extensas piezas sobre el Centenario de la Gran Vía.

Lo que os proponemos desde MMM es que dejéis en los comentarios qué es para vosotros la Gran Vía, vuestros rincones preferidos y qué es lo que más os llama la atención de esta avenida, desde hoy centenaria. O podéis subir fotos a nuestro grupo en Flickr. Y para los que sólo miráis, ahí va una buena colección de enlaces de cosas que se han publicado sobre el centenario:

Gran Vía, por SHaDaLSuuD

3 comentarios en “Mi Gran Vía (¡déjanos la tuya!)

  1. Bueno, empiezo:

    A mí me soltaron en Madrid una tarde de septiembre de 1997. Me dejaron en la Gran Vía, a la altura de Callao. Desde allí fui caminando hasta Argüelles como un provinciano: sin poder parar de mirar hacia arriba. Lo que tenía encima impresionaba de verdad, aunque lo que más me impactó de la avenida fue la cantidad de vida que tenía a cualquier hora del día: hordas de gentes caminando con bolsas de la compra y maletines por el día; prostitutas, vagabundos, fiesteros y chinos vendiéndoles comida y bebida de noche.

    De la Gran Vía me encantaban los cines, y eso que no eran los mejores en calidad de sonido y de imagen. Pero sí eran los más espectaculares y señoriales. Cuando te metías allí se notaba que ibas a ver algo grande (incluso alguna película me pareció mejor de lo que era gracias a la sala). Ahora ya sólo puedo disfrutar de esta sensación en tres de ellos, gracias a que la mayor parte se han convertido en tiendas de ropa.

    Supongo que el cambio va también en la esencia de la Gran Vía: la mayor parte de sus locales cambian de un año para otro. Cuando llegué a Madrid todavía compraba cosas en SePu, donde ahora está el H&M, y todavía quedaban tiendas de juguetes. Ahora es la avenida de la moda y de los musicales. Tengo curiosidad por ver en qué se habrá convertido dentro de otros diez años.

  2. En mi caso, es difícil hacer una descripción de lo que me impacta más o menos de esta calle porque llevo toda mi vida viviendo aquí y la Gran Vía forma parte casi cotidiana de mi paisaje vital, y una pieza imprescindible del puzzle urbano que es Madrid. No concibo a Madrid sin la Gran Vía.
    Es una vía, un puente, un paso obligado que por contra a lo esperado, hace que quieras recrearte en ella más que atraversarla, y un tajo que tanto como parte la urbe, la articula. Como una herida luminosa y palpitante, con la sangre fluyendo incesante por sus vasos y los capilares que mueren en ella, en perpetua renovación. Para mí la Gran Vía tiene ese sentido de latencia, de corazón que recoge y bombea sangre, que nos absorbe y nos expulsa aturdidos, después de entretenernos.

    En distintos quiebros establece sus hitos. Ahí donde la vía se pierde, se abandona y desaparese fundiéndose con la calle Alcalá está uno de sus hitos, con esos edificios tan apabullantes, esas fachadas tan brutales que te enloquecen, te perturban a fuerza de columnas, cornisas, frisos, ventanas y escaparates. La Red de San Luis con esa plaza horrorosa que han hecho ahora estaría otro, justo con Fuencarral, Montera y Hortaleza. Callao es el tercero y nuevamente su desembocadura en la Plaza de España marcaría el cuarto espacio público de relevancia.

    Siempre me ha llamado la atención que, por encima de la circulación de los coches esta calle sea una calle tan paseada y tan vivida, y haya tantas hordas de gente admirada, paseando, mirando para arriba, relacionándose, tomando algo, mirando al tendido…En ese sentido, esa población flotante me ha hecho pensar en ella como la calle más neoyorkina de Madrid. Por otro lado, para mí siempre ha sido la calle de los cines y los teatros, del ocio, de los carteles y los neones, y de las cafeterías elegantes, incluso un poco decadentes, que como los cines, se están extinguiendo poco a poco.
    Es una calle misteriosa que no te descifra sus encantos. Que se esconde en sus torrecillas, en sus chaflanes y que se ríe de nosotros en esa multitud de dioses y héroes que burlones, desde los cielos, nos contemplan…

  3. Para mi de pequeño era la frontera, yo vivía en Conde Duque y mi abuela me llevaba a la Plaza de España a jugar a perseguir palomas. Luego mi madre iba de compras y me llevaba a Gran Vía y era como ir un poco más allá. La recuerdo un poco igual toda la vida, por más que las franquicias la han ido invadiendo. Luego en BUP, cuando ya no vivía por allí, un profesor que solía ser muy severo me pilló un fanzine con una reflexión sobre el cine que empezaba con una cita de Caro Diario, que entonces estaba en cartel. Puso su dedo firme sobre el papel y cuando yo empezaba a balbucear excusas me “exigió” que fuera a ver la película y a recordar el cine y la Gran Vía. Y es que la Gran Via siempre fue el cine, las tardes de Navidad, ET…hasta que llegaron las marcas de ropa de baratillo y los jodidos musicales.

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