Elogio de lo casero

Hace tiempo que en los barrios, salvo acciones puntuales entre heróicas y románticas de algunos vecinos, la gente no se junta a arrimar el hombro. Por eso actuaciones como las de los vecinos de Hortaleza, que por tercer año se juntaron ayer para hacer su cabalgata de reyes, la que llevaban toda la vida organizando, tienen un valor muy especial. Al final fueron 4000 vecinos los que salieron a la calle: todo un éxito.

El que ayer contaba magníficamente la historia y motivaciones de está cabalgata alternativa que es en realidad la de verdad, en la que los vecinos llevan dejando sus ganas desde los años setenta, era Isaac Rosa:

No nos mires, únete… A la cabalgata

“El mensajero y el paje real de los Reyes Magos esperan a los peques de 12 a 14, y de 18 a 21. Parking gratuito.” -Programa navideño del centro comercial Gran Vía de Hortaleza-

Malos tiempos estos en que una cabalgata infantil se convierte en acto político y los reyes magos tienen que tomar partido. Y no hablo de esos magos que se presentaron a deshoras en la misa integrista de Rouco. Me refiero a lo que ocurre en mi barrio madrileño, Hortaleza, donde los padres ya no sólo tenemos que cuidar porque nuestros niños sigan inocentes y crédulos, sino además explicarles cómo es posible que haya dos cabalgatas.
Durante veinticinco años, los vecinos de las zonas más populares del barrio organizaron la cabalgata con sus propios medios, y con la participación de los niños, que preparaban las carrozas. Y en esto llegó la nueva concejala del distrito, y decidió que Hortaleza necesitaba una cabalgata más sofisticada, más profesional, y por supuesto más cara. Así que hace dos años la encargó a una empresa, que se ocupó de montar una con todo lo que hay tener, sin niños disfrazados de cualquier manera ni espumillón grapado. Al coste, eso sí, de 70.000 euros.
Por supuesto, una cabalgata tan lujosa no podía seguir pasando por las calles humildes de siempre. Se cambió el recorrido, para que además terminase frente al centro comercial que, oh casualidad, patrocina la visita de los magos.
Los vecinos protestamos, y montamos nuestra propia cabalgata popular. El éxito fue enorme, con miles de personas marchando tras sus majestades de oriente en una mezcla de cabalgata y manifestación. Desde entonces el ayuntamiento hace lo posible por impedirla, retrasando el permiso u obligando a cambiar de día.
Si tienen niños, creen en los reyes, o están hartos de atropellos y privatizaciones, hoy tienen una cita en Hortaleza, a las seis de la tarde.

Un ejemplo mucho más gratificante que el de la carroza “pro-vida” (ahora los antiabortistas pretenden apropiarse nada más y nada menos que de el estar a favor de la vida) de Chamartín

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