El Madrid de Jim Jarmusch


Ver The limits of control en un mapa más grande

Me ha encantado el artículo de Elsa Fenández Santos en El País de hoy. En el se pasea por algunos de los lugares de Madrid que aparecerán en The Limits of Control (vaya a saber como se traducirá en España),  la próxima película de Jim Jarmusch y por si algún cinéfilo quiere darse un paseo por ellos los he puesto en un mapa.

El artículo se explaya sobre todo con jugosas anéctodas sobre el edificio Torres Blancas, uno de los lugares madrileños favoritos de nuestro DIDI, pero también menciona Casa Patas, Malasaña o el Reina Sofía y cuando la veamos, si la vemos, añadiremos muchos más.

Las reacciones no se han hecho esperar, nos hacemos eco de la de  Somos Malasaña que ha puesto un anuncio en su Facebook preguntando a sus lectores localizaciones de películas en el barrio, y de la de Tyrexito en Twitter, donde se lamenta de la propaganda adicional que el artículo y la película darán al Toni 2, un templo kitsch para iniciados muy apreciado de la noche madrileña que últimamente se está haciendo demasiado famoso, al que la autora del articulo ha querido dar cierto caché sutituyendo la casposa “i”  por una glamurosa “y”. Pero “don’t panic” Tyrexito, las pelis de Jarmusch las ven cuatro gafapastas, mucho más daño, a efectos de masificación, hace salir en las listas de bares favoritos de los famosetes de turno o en el Rock and Blog.

6 comentarios en “El Madrid de Jim Jarmusch

  1. Gran diferencia la que hay entre lo que eres o sientes y el público al que atraes. También se siente. Si quieres quedamos un día en la puesta de los Golem (un sitio muy propio para Jarmusch) y hacemos un recuento, a ver cuantos rockers y cuantos gafapastas van a verla.
    ¡Yo siempre en defensa de mi tribu urbana!

  2. El tio en si parece majete por una mini conversación mantenida con el en el SNAPO en Malasaña, que si bien mis colegas de patillas y gomina no tenian ni puta idea quien era, yo me abalance sobre el cual groopy quinceañera, y al tipo le hizo mogollón de gracia de hecho… me dio buen rollo su afición por el rockabilly más paleto.

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