Las zapatillas colgadas crecen y se multiplican

Hace un tiempo que hablamos de la moda urbana de colgar zapatillas de los cables de la luz y especulábamos sobre su significado. Algunos defendíais que marcaban los lugares donde se distribuye droga, otros hablábais de historias sobre éxitos sexuales en campus universitarios y algún cachondo explicó que es para que se ventilen.

Pues bien, parece que la cosa se está poniendo de moda, y en algunas calles ya están apareciendo curiosas instalaciones para el disfrute del viandante madrileño que, en lugar de mirar al suelo como es costumbre, eche un ojo a lo que tiene por encima de la cabeza:

Doce pares nada más y nada menos (uno no aparece, pero juro que está más a la izquierda), entre los que hay incluso un par de zapatillas de niño.

No diré dónde está tomada la foto para que los servicios de limpieza del Ayuntamiento (Gallardón, sabemos que nos lees) no destruyan esta obra de arte urbano. Es más, creo que tengo un par de playeros viejos con los que puedo contribuir…

14 comentarios en “Las zapatillas colgadas crecen y se multiplican

  1. Yo, esta costumbre la he visto en Argentina.
    En muchas calles se encuentran zapatillas colgadas de los cables de la luz.
    Cuando le pregunté a un amigo argenitno, me dijo que lo hacen los estudiantes para celebrar su graduación. En S.Carlos de Bariloche, donde muchos estudiantes van de vacaciones, había muchas.

  2. A mí aparte de las zapatillas antes me llama otra cosa más la atención: ¿Os parece normal que nuestra super capital olímpica esté llena miles de cables que van de una casa a la otra, chapuceramente fijados en las fachadas y en palos de madera? Quizás las zapatillas sean una forma de protesta contra tal nivel de cutrez.

  3. En New York y otras ciudades americanas las zapatillas colgadas de esta manera marcan los distintos territorios de las bandas de delincuentes juveniles. Pobre de aquel que se le ocurra quitar una.

    En esta ciudad nuestra, donde se empezó imitando el estilo delincuente arrastrando los pantalones por debajo del culo y llevando la visera de la gorra para atrás (hasta que empezaron a llegar las bandas de auténticos delincuentes y dejaron claro lo que significa realmente esos dos símbolos…), volvemos con este ejemplo a ser una ciudad donde unos cuantos descerebradillos al ritmo de “mola tío, lo flipas, etc.” se creen que por colgar sus zapatillas (que seguramente habrán pagado sus papás, y por un pastón, por cierto) están siendo la mar de trasgresores… en fin… sin comentarios

  4. Pues siento desilusionaros, queriods y queridas: “esto” ya se hacía, desde tiempos inmemoriales, con las botas militares de los soldados que se licenciaban a la salida de los cuartesles. Además de ser una gamberrada, no deja de ser peligroso y no es en ningún caso, digno de elogio ni de admiración.

  5. Yo esto ya lo he visto antes. Sí, en “Big fish” de Tim Burton: en la entrada de Espectrum se cuelgan las zapatillas, y por el pueblo van todos descalzos.

    Supongo que esto será una iniciativa madrileña para llegar a lo mismo. Gracias, pero yo no camino descalza por estas calles ni loca…

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