La mayor cola de Madrid esperando a algo

No es para comprar entradas para un concierto de AC/DC o para un derbi en el Bernabéu. Tampoco para entrar al Congreso ni al Prado en la Noche en Blanco. Mucho menos para apuntar a tu hijo a los cursos de natación municipales o para conseguir entrar en el sorteo de un piso del Pocero bueno. Es por fe.

Desde hace una semana, varias ancianas hacen cola frente a la basílica de los Capuchinos, en la plaza de Jesús, en pleno barrio de Las Letras. Lo hacen para ser las primeras que, esta misma medianoche, besen los pies del Cristo de Medinaceli.

La tradición dice que el primer viernes de cada mes de marzo el templo abre sus puertas para que los feligreses entren y agradezcan con el sacrificio de aguardar la cola la superación de alguna enfermedad o incluso pidan alguna dádiva (por ahí se cuenta que de cada tres deseos que le pides, te concede dos).

Hoy, el diario ABC publica (además de la foto que acompaña este artículo) un retrato de las tres primeras de la cola, de sus motivaciones y de las penurias que pasan voluntariamente por estar durante una semana durmiendo al raso, con el frío que hace. “Con tanta devoción se puede, vaya si se puede”, dice una de ellas.

Qué: Besada de pies al Cristo de Medinaceli.
Dónde: Parroquia de los Franciscanos Capuchinos (plaza de Jesús, 2).
Cuándo: El primer viernes de marzo, desde las 0.00.
Cómo: Si quieres ser el primero, haz cola durante una semana.
Cuánto: Esperar es gratis. Ahora que si crees, mejor deja algo en el cepillo.

5 comentarios en “La mayor cola de Madrid esperando a algo

  1. Y os hay que se quejan de los que acuden al día del orgullo friki.

    Pero bueno, mientras están en la cola no están delinquiendo… O si? Les aplicarán la misma persecución que a los vecinos de Luna cuando se reúnen a desayunar?

  2. #4 Y seguro que la mayoría de los de la cola eran jubiletas que luego están todos los días colapsando el centro de salud.

    Que digo yo que si van a pedirle al santo que les cure, por qué no renuncian a su derecho a la sanidad pública? No será que no confían tanto ni en el santo ni en su jefe?

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