Historia de las tabernas de Madrid (I)

tabernaLos que nos vais conociendo sabéis de sobra lo que nos gustan aquí las tabernas. Hasta tal punto que algunos de nosotros tenemos otra casa también en Madrid dónde sólo se sirven bebidas espirituosas y yantar del de llenar cementerios.

He estado estos días leyendo un librito bastante interesante llamado “Tabernas y tapas en Madrid”, de Carlos Osorio, que aunque tiene un nombre más bien digno de guía de tienda de guiris tiene cierto interés en tanto en cuanto se detiene en las tabernas con más historia de Madrid.

Tarataré de glosar brevemente sus enseñanzas en una miniserie de dos posts. El primero, del que ya llevan ustedes consumidos una quinta parte, versará sobre la historia de las tabernas de la ciudad. En el segundo trataré de sacar a la luz alguna historia que yo no conocía de nuestras tabernas favoritas. Vamos allá.

Aunque evidentemente antes habría establecimientos equivalentes las primeras referencias históricas a las tabernas madrileñas aparecen – como tantas cosas – en el Código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, donde dice que “las personas ilustres no podrán tomar barragana que fuese tabernera”. Nunca hemos estado bien vistos los asiduos a las tabernas por lo que se ve.

En el siglo XVI Madrid ya era esa ciudad tabernaria que todos conocemos, como bien da fe la sabiduría popular del momento:

En Madrid, ciudad bravia
que, entre antiguas y modernas
tiene trescientas tabernas
y una sóla librería

Parece la versión antigua de aquello de Sabina de que “sólo en Antón Martín hy más bares que en toda Noruega

Eran tiempos estos del Siglo de Oro en los que la mayor tradición tabernaria se concentraba en la calle Tudescos, dónde había sitios míticos como la Taberna del Traganiños, que tenía en la trastienda una “escuela de carteristas” dónde los aprendices practicaban con un maniquí el noble arte de sustraer la cartera. Esto lo he visto yo en alguna peli posteriormente ¿pudiera ser en Los ladrones somos gente honrada?

En el XVIII proliferaron las casas-bodega con sus propios lagares en torno a la calle Toledo. En aquel momento eran todavía sitios del pueblo, pero en el XIX fueron descubiertas por los señoritos, que encontraron el gusto a aquello de juntarse con la plebe e ir a escuhar flamenco a las tabernas.

Hacia 1910 se contabilizaron por la inspección de la Ley de Descanso Dominical (nada que ver con el disco de Mecano) 1977 tabernas, cuyos trabajadores se constató hacían jornadas de entre 15 y 18 horas. Esperemos que el buen vino les acompañase. La jornada de 8 horas para los taberneros se estableció por ley en 1923, aunque a todos nos consta que aún hoy son frecuentes los largos días de trabajo en nuestros bares.

En los años siguientes Madrid recibió muchos inmigrantes de todas partes de España, con lo que el panorama tabernil se llenó de color: tabernas gallegas, asturianas, sitios de ambiente andaluz…

Las tabernas clásicas han ido desapareciendo o mutando hasta ser indistinguibles de otros bares, aunque en los últimos años algunas se han ido recuperando como uno de los mejores atractivos turísticos de la ciudad.

En el próximo post haremos un recorrido por algunas tabernas madrileñas con historia ¡y ustedes que lo disfruten con un buen vaso de vino!

7 comentarios en “Historia de las tabernas de Madrid (I)

  1. La foto que ilustra el post es de la taberna de Antonio Sanchez que inmortalizó Antonio Diaz Cañabate en su libro “Historia de una taberna”, precioso retrato del Madrid de la posguerra. Es impagable el capítulo en que habla de la afición de los madrileños (y vascos) al mus y como en tódas las cárceles hay presos por asesinato justificado tras un órdago a destiempo.

Deja un comentario